Translate

Mostrando entradas con la etiqueta BIOENERGÉTICA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BIOENERGÉTICA. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de junio de 2015

TRATAMIENTO DE LAS HUMEDADES

La finalidad de este blog es aportar puntos de reflexión sobre temas asociados a la arquitectura integrativa y no propiamente la resolución técnica de aspectos concretos de la construcción. Existen multitud de espacios y documentación en la web que se ocupan de estos detalles con carácter específico. Sin embargo, este es un tema crucial en todo tipo de construcción y existe cierta confusión (en muchos casos desacierto) en cuanto a  las soluciones a aplicar, por lo que voy a ofreceros mi punto de vista, tanto técnico como conceptual.


La función principal de una edificación es proporcionar cobijo y confort a sus ocupantes. Aunque ambas cuestiones están relacionadas íntimamente, podemos entender que se deben aplicar en riguroso orden como antecede. Respecto a lo primero, la protección de los agentes externos es la esencia de cuantas soluciones debemos plantearnos. En este sentido, las humedades han sido siempre uno de los problemas que más quebraderos de cabeza proporciona a técnicos y usuarios pues, una vez que aparecen, no suelen ser fáciles de eliminar. Por esta razón debemos poner especial cuidado en prevenir la filtración de aguas y en situarnos sobre corrientes subterráneas. Este último caso afecta a las condiciones de confort y lo explicaremos más tarde.


La filtración de aguas puede proceder del exterior o del interior de la edificación. 

Cuando se trata de filtraciones interiores, suele tener su origen en una avería o rotura de los conductos de la instalación de distribución o de los de desagüe y saneamiento. Cuando no hay causa externa que lo justifique, deberán revisarse, en primer lugar, las juntas, codos y vávulas ya que una mala soldadura o ajuste pueden ser los causantes. Para evitar problemas y facilitar las reperaciones es conveniente que estas instalaciones sean, en la medida de lo posible, accesibles en todo momento, disponiendo de paredes técnicas registrables, en el caso de la instalación de abastecimiento, y procurando sacar el saneamiento de la zona habitable hacia el exterior ó utilizando forjados sanitarios registrables en los locales húmedos, en otro caso. También es recomendable, si no podemos hacer un forjado sanitario, crear una especie de arqueta de dimensiones sificientes para que aloje el saneamiento y éste sea accesible. Con estas precauciones evitaremos muchos problemas posteriores. No interesa ahorrar en este aspecto, os lo aseguro.


Otro caso de humedades internas son las producidas por condensación que se evitan disponiendo una adecuada ventilación de los locales donde se produce vapor, sean locales húmedos o no, ya que la propia respiración produce una saturación de agua en la atmósfera interior de los locales. Evitar pinturas y materiales impermeables cuando no es rigurosamente imprescindible, como en ciertos paramentos de baños y cocinas, es necesario.

Finalmente, evitar las aguas que azotan los paramentos verticales en caso de lluvia, es fácil diseñando los voladizos de cubierta de forma adecuada y disponiendo un zócalo en la base del muro con una impermeabilización entre este y el muro, que debe ser natural y no interrumpir la conductividad eléctrica del mismo en sentido vertical.


Por otra parte, cuando se trata de aguas externas, bien por nivel freático o en forma de humedades ocasionales relacionadas con la climatología, el problema hay que plantearlo de otra manera y en esto debemos ser radicales y claros. O bien alejamos la edificación de las aguas, si las conocemos de antemano y podemos hacerlo, o bien alejamos las aguas de la edificación. Se trata de un divorcio necesario. No queremos que esta relación contamine nuestra existencia y, si no lo evitamos, arrastraremos su fantasma de por vida. 


Es muy común recurrir a la impermeabilización de muros, cimientos y soleras con productos de base sintética o imprimaciones bituminosas ó asfáticas para evitar que las humedades asciendan desde el terreno y se filtren al interior de la edificación. Ahora veamos una cuestión comunmente desconocida, u obviada simplemente. Uno de los puntos fuertes de una edificación saludable es su conexión a tierra. 
  • Los muros y pavimentos deben estar conectados al terreno necesariamente, de dónde absorben iones negativos que necesita nuestro organismo biológico para neutralizar los radicales libres.
Todo producto impermeabilizante sintético es comunmente un buen aislante eléctrico. Por tanto, UNA MALA SOLUCIÓN por cuanto no transpira e interrumpe la continuidad de los muros o secciona la conexión a tierra del edificio. No podremos hacer un edificio saludable si lo aislamos del terreno, por lo que debemos buscar soluciones alternativas y no dudar un momento en evitar las anteriores, a lo que tendemos por pura comodidad. Es decir, aguas no pero conexión a tierra si, imprescindible. Para encontrar una solución adecuada hay que entender cómo funciona el mecanismo de la humedad, que es muy sencillo. El agua que circula de forma libre está sometido a la ley de la gravedad, es decir, siempre irá del punto más alto al más bajo y nunca al revés. El agua que satura un terreno con un alto componente de elementos finos puede ascender por capilaridad, ya que la parte seca de cualquier material poroso, como el mortero, el adobe o los materiales cerámicos, absorbe la humedad como un terrón de azúcar. Estos dos casos hay que tratarlos por separado pero teniendo en cuenta que necesitamos mantener el edificio conectado a tierra.
 Detalle de una solución habitual que corta la conexión a tierra.
En el primer caso, las humedades son manejables, ya que basta con alejarlas de la vertical de los cerramientos mediante un buen sistema de drenaje perimetral cerrado y contínuo con ligera pendiente. La cara exterior de los muros bajo el nivel del terreno debe quedar, asimismo, seca (en este caso, una lámina drenante y grava entre muro y terreno no afectan a la conexión a tierra, que se produce por la parte inferior). En el segundo caso es dónde radican la mayoría de los problemas, ya que debemos evitar que asciendan las aguas por capilaridad y, para ello, tenemos que introducir una capa de aire entre el terreno húmedo y los muros, a la vez que mantenemos su conductividad. Esto, a nivel de cimentación, se puede lograr interponiendo una capa de árido de diferente granulometría pero sin finos (gravas sin arena fina o tierra) que permita un buen asentamiento pero impida que ascienda el agua, ya que esta tenderá a circular libremente por gravedad. Este sistema debe estar conectado al de drenaje perimetral que, lógicamente, ha de circular a un nivel inferior para captar el agua y evacuarla convenientemente.

Otra cuestión física a tener en cuenta en la absorción de humedades por capilaridad es que ésta se vé favorecida por la diferencia de potencial eléctrico entre la parte seca o electropositiva y la parte húmeda de la tierra que es electronegativa, lo cual genera un flujo de electrones en forma de corriente eléctrica que acompaña a la humedad, como buena conductora que es. Para atajar este efecto podemos hacer dos cosas.

Primero. Crear una barrera equipotencial mediante introducción de una línea de material conductor eléctrico, como hilo de cobre desnudo (puede ser fino, ya que no lleva tensión importante). Para ello disponemos dos hileras horizontales de taladros de unos 10 cm de profundidad en la base del muro, una a nivel del pavimento y otra a unos 50 centímetros por encima de ella. Creamos un circuito en zig-zag, en forma de cosido, con el hilo de cobre que debe quedar introducido en los taladros que hemos creado y éstos sellados con mortero. Porteriormente, se revoca el muro, dejando el circuito en su interior. Con esta solución, equilibramos el potencial eléctrico entre la parte superior del muro y la que está en contacto con el terreno. Si se trata de un muro grueso que da a dos habitaciones, hay que realizar la operación por ambas caras.

 (*) El principio es correcto, pero... ¿qué pensais de la solución?

Segundo. Ventilación interior. Cuando esto sea posible, introducir una serie de taladros, piezas cerámicas abiertas (sin reducir notablemente la capacidad portante del muro) ó un circuito lineal de ventilación en el interior del muro, por donde pueda circular aire de forma dinámica, contínua y natural (aprovechando la termodinámica, por ejemplo). Esta solución, directamente, absorbe la humedad y reduce la tensión superficial que hace que el agua ascienda. Funciona como un aspirador de humedad, pero debe estár bien diseñado. Un aspecto interesante es que este aire, no sólo aspira la humedad sino que, por un principio físico de cambio de fase, el aire húmedo sale refrigerado ya que el proceso de cambio de agua líquida a gas que se produce en la evaporación consume gran cantidad de energía y esta la toma del aire en forma de calor, enfriándolo. Es decir, tenemos un aire acondicionado natural que podemos utilizar (o no) a conveniencia, adecuadamente conducido.

En cualquier caso, la forma de evitar la absorcion de humedad del cimiento al muro y de este al interior se evitará siempre que la solución constructiva resuelva adecuadamente que el apoyo sea siempre seco, a través de un material drenante intermedio, en lugar de apoyarse directamente sobre el terreno y, caso de esto ser necesario, disponer de un sistema de drenaje perimetral adecuado que retenga el nivel de agua por debajo del nivel de apoyo del edificio. Quien evita los problemas, no tiene que resolverlos después.

(*) Ante la duda, un técnico debería asesorar en estos temas.

En relación con la afección por aguas subterráneas, aunque estas no constituyen una patología por humedades propiamente dicha, sí son geopatógenas en el sentido de provocar alteraciones bioenergéticas muy poco saludables. Las aguas subterráneas han sido un elemento a evitar en toda la historia de la arquitectura, conscientes o no de los motivos "técnicos", y es algo que permanece aún en la tradición popular de la construcción. En la geomancia china eran (y son) denominadas "venas de dragón", lo cual nos sitúa directamente sobre la naturaleza telúrica de su actividad. Lo cierto es que las aguas subterráneas en circulación producen un campo electromagnética activa debido al flujo de electrones entre el agua y los diferentes materiales con que entra en contacto, efecto que es más acusado en los bordes exteriores de la corriente y en el centro de la misma. Este efecto tiene la facultad de interferir con otros campos geomagnéticos incrementando sus efectos nocivos, tal como ocurre con las redes Hartmann y Curry. Es decir, se produce un efecto acumulativo perjudicial que es necesario evitar cuando diseñamos un edificio y, para evitarlo, primero hay que detactarlo. El radiestesista es la persona adecuada para ayudarnos en esta tarea, si bien casi cualquier persona tiene sensibilidad radiestésica suficiente para detectar aguas subterráneas y es cuestión de práctica el que alcancemos seguridad en esta tarea.

jueves, 26 de marzo de 2015

¿QUE APORTA LA GEOMETRÍA SAGRADA A LA ARQUITECTURA?


El presente artículo viene a intentar arrojar luz sobre un escurridizo concepto del que muy pocos conocen la verdadera magnitud, a pesar de que existe mucho escrito sobre esta materia. Desde un punto de vista de su aspecto cultural, la geometría sagrada es algo intuitivamente asociado a la arquitectura religiosa, debido a que resulta fácil distinguir ciertos patrones geométricos que se vienen repitiendo en este tipo de estructuras desde el origen de todas las religiones y culturas, eventualmente adoptados también en otro tipo de edificios públicos y privados. También se asocia esta disciplina con antiguos tratados de arquitectura, entre los que cabe destacar el de Vitrubio del siglo I a.C. Otra referencia importante la encontraremos en los escritos de Pitágoras y Platón que nos introducen al conocimiento matemático de la geometría, así como en la historia del antiguo Egipto, como refencias populares más fácilmente identificables, si bien existen rastros de este conocimiento ancestral en todas las culturas, en todas las civilizaciones y en todas las épocas históricas, prehistóricas, terrestres y extraterrestres. Es decir, la geometría parece jugar un papel de cierta trascendencia, a nada que uno investigue, que vá, por supuesto, mucho más allá de una pura aplicación religiosa que, por otra parte, nadie identifica realmente cual, cómo o para qué se ejecuta, quedando esta idea en lo abstracto y lo demagógico, cuando no en lo puramente especulativo.


 
 Imagen de un cubo cuatridimensional o Teseracto

Resumiendo, podemos seguir el rastro y llegar a la conclusión de que sí, efectivamente, una forma de estudio y conocimiento geométrico ha sido desarrollada y ejecutada minuciosamente y parece haber requerido la atención de las más importantes figuras y pensadores de todos los tiempos, lo cual es indicativo de su gran importancia, si bien no somos capaces de alcanzar a saber dónde radica concretamente su objeto último y sagrado ni los mecanismos a través de los cuales actúa. Para poder llegar a atisbar, aunque sea de lejos, este conocimiento hemos de cambiar necesariamente nuestro modo de ver ó "punto de encaje" (en palabras de Don Juan Matus, el brujo yaqui de los libros de Castaneda) más allá de las creencias que nos limitan, si bien esto es algo realmente difícil.


Lo primero que hay que entender es que la geometría es un aspecto de la realidad, por no decir que es El aspecto de la realidad, en términos absolutos. Es decir, la geometría es el alfa y omega de la realidad manifiesta, tanto en nuestra realidad tridimensional como extradimensional. No existe nada fuera de la geometría, ni la más leve vibración puede manifestarse fuera de la geometria. Únicamente el concepto metafísico de lo absoluto inmanifiesto, el origen de todo lo que es, el Tao, la conciencia original, el potencial infinito, Dios ó como quiera denominarse a esta idea primigenia, tiene cabida al margen de la geometría, la cual no es (no puede ser otra cosa) más que un mecanismo de autoconocimiento de dicho absoluto. Ciertamente, la geometría resulta ser algo más que una peculiaridad técnica o estética de la materia ¿no os parece?


Para entender cual es el fundamento de esta afirmación es necesario plantear la naturaleza de nuestra realidad espacial tridimensional y las leyes bajo las que opera. Tengamos en cuenta que nos encontramos (nuestro nivel de conciencia, en realidad) en una dimensión muy básica, casi elemental, y que la posición de un punto en el espacio requiere la referencia a otros tres para poder ser determinado. En el origen no existe espacio ni tiempo, por tanto la expansión de la conciencia inicial requiere tres pasos también para encontrarse a sí misma. Este es el origen de toda geometría, la búsqueda del espíritu para alcanzar el autoconocimiento a través de experiencias multidimensionales. (No voy a extenderme aquí. Podeis ver los vídeos de Drunvalo, uno de los pocos conocedores reales de esta disciplina que, además, está dispuesto a compartir con todo el mundo.)



Hay que entender que todo lo que existe es geométrico y tiene un origen consciencial. Como reflejo de la conciencia original ó como reflejo del reflejo, si este primer reflejo es autoconsciente, como es el caso de los seres humanos (los humanos lo somos a un nivel bastante precario, pero lo somos), y así hasta el infinito, reflejos que se reproducen en diferentes niveles dimensinales, diferentes realidades con diferentes reglas de funcionamiento y que se extienden, asimismo, hasta el infinito en innumerables formas de expresión cuyo nexo común es la geometría. La geometría habilita la dimensión temporal que permite experimentar el movimiento de las cosas y con él aparece la luz, el sonido, la vibración, la energía... que no es más que el medio mediante el cual se habilita la experiencia relacional entre éstas y sus diferentes geometrías. Todos los niveles dimensionales coexisten simultáneamente y son holográficos. Todo esto no es esotérico, es ciencia.


Como es lógico, esta expansión de la conciencia que se manifiesta a través de la geometría no puede generarse de forma caótica o aleatoria, necesita patrones, relaciones, proporciones, un cierto orden que pueda ser re-conocido pues, sin el, la conciencia no llegaría jamás a encontrarse y se perdería dentro de sí misma. A la vez, unas estructuras con leyes estrictas tendrían unas limitaciones tales que impedirían explorar las infinitas posibilidades existentes, de modo que el "experimento" de la conciencia no tendría mucho sentido. Una inteligencia infinita ni siquiera tendría esta idea como opción. Por tanto, aparece un juego de tolerancias posibles. Pero, ¿cómo se determina el nivel de tolerancia? ¿puede establecerse o razonarse? Bueno, yo creo que sí y la experiencia nos demuestra que así funcionan las cosas.


La realidad se compone de elementos cuantificables, unidades medibles en partes enteras, objetos, cosas individuales, números racionales. Por otra parte, existe el mundo de las relaciones entre las formas, de proporciones, necesario para establecer la comparación, la afinidad, el movimiento, los números irracionales. Pero es mucho más que eso. Sabemos por la teoría de la relatividad clásica que e = mc2, es decir, que materia y energía son la misma cosa y ésta última, según la física clásica, es la capacidad de realizar un trabajo, es decir es la potencia de algo (entendiendo potencia como capacidad) y la potencia absoluta era uno de los atributos o definiciones de la conciencia suprema, el Gran Arquitecto Del Universo. 
 
Por otro lado está el concepto de resonancia. La energía se puede transmitir, por ejemplo, por medio de un campo, un ambito espacial en que despliega sus efectos, en forma de una vibración electromagnética que puede representarse mediante una gráfica en forma de onda. Cuando una onda es excitada por otra coincidente de similar frecuencia, multiplica exponencialmente su energía, es decir, amplifica la potencialidad de todo aquello que tenga un patron de onda similar. Sabemos que toda forma genera un patron ondulatorio, una energía determinada y resuena en una cierta frecuencia. Esto tiene que ver con la estructura molecular tanto como con la forma externa misma. El ejemplo más gráfico es el diapasón. Otro ejemplo es el llamado "paso de soldado" capaz de hundir un puente por el simple efecto de la resonancia con la frecuencia de vibración natural de la estructura.

También sabemos que, dentro de la naturaleza hay relaciones recurrentes. Es decir, parece existir una aproximación entre los números racionales y los irracionales con tendencia a éstos últimos a medida que aumenta la magnitud de los primeros. El ejemplo más gráfico es la serie Fibonacci, cuya relación entre términos consecutivos tiene una especie de asíntota en el número irracional phi (1.6180339...), el número de oro o la proporción áurea, pues esta proporción tiene la cualidad de permitir el embonamiento infinito de información y energía (quien se interese en ello puede investigar los trabajos del ingeniero Dan Winter), lo mismo ocurre con el número pi para curvas circulares y con el número de Euler que, como vemos, conecta con los dos anteriores.


Además, existen una serie de relaciones o proporciones presentes en la naturaleza que derivan de la génesis de la Flor de la Vida (los números raices de 2, 3 y 5), como bien explica Drunvalo. Bueno, pues parece ser que la vida terrestre, al menos, tiene resonancia con estos números que son los creadores de armonía y orden, por lo que conocemos. Estos números son los que establecen las relaciones de tolerancia entre partes enteras, entre el orden concreto y lo abstracto, entre lo real y lo ideal y en ese juego de tolerancias se desarrolla toda la complejidad de lo vivo, o sea, de todo ya que todo está vivo en su nivel. Las geometrías fundamentales, integradas por los llamados cinco sólidos platónicos más la esfera, ademas de sus propiedades regulares de caras, arístas y ángulos iguales, tienen la propiedad de estar relacionadas o conectadas entre sí, de forma que pueden incluirse unas a otras (cubo de Metatrón) y mezclarse para formar nuevas geometrías con propiedades más complejas. Estas formas también están relacionadas con la estructura de la materia y los cristales, por lo que tienen importancia sus cualidades resonantes. Hasta aquí estamos en el terreno de lo comúmente aceptado, pero vamos a traspasar el límite de inmediato para intendar entender qué trascencencia tiene realmente la geometría sagrada respecto a cualquier otra geometría.



El atributo"sagrado" es utilizado a menudo para relacionar la geometría con la arquitectura religiosa..., si y no. También es utilizado para relacionar la geometria con las propiedades matemáticas de la naturaleza y la cualidad de sostenibilidad de los edificios que operan con ella..., si y no. También es asociado a la cualidad elemental de su forma pura y "divina"..., si y no. La verdadera cualidad de la geometría sagrada es su actividad vital, por decirlo de algún modo. Hay determinadas formas que tienen "vida propia", así es. De ahi que existan "simples" símbolos que generan ondas de forma con efectos concretos y medibles, es decir existen formas vivas, por decirlo así, y formas muertas o, mejor dicho, fomas capaces de transmitir y acumular información, como ocurre con los cristales, por ejemplo el cuarzo y el agua y otras que no actúan así. En principio, cualquier forma, material o cosa es susceptible de vincularse con una información concreta y emitirá esa información, como un símbolo sagrado o un objeto ritual, por ejemplo el trisquel o el Sri Yantra por un lado y una máscara o un muñeco de vudú, por otro. La información se transmite mediante el pensamiento y se fija ó materializa a través del sonido ó la palabra (recordad los primeros versos del Génesis). 


Existe toda una "tecnología" de rituales para conseguir esto. Pero hay más, es posible crear geometrías virtuales vivas ( a nivel etérico ) con funciones personalizadas y, de hecho, la arquitectura sagrada utiliza ámbos recursos, los físicos tridimensionales y los extradimensionales y el secreto, tal vez, radica en la resonancia o afinidad entre ambos mundos. Una curiosidad en este sentido, para a quellas personas sensibles para ver auras y energías sutiles (en realidad, cualquiera puede con el entrenamiento adecuado) es que una arquitectura sagrada derruida o en ruinas, muchas veces conserva su estructura etérica original, la cual es visible, lo cual indica que no existe una vinculación, al menos directa, entre la parte física y la etérica. Tal vez se refuerzan una a otra o se estabilizan, tal vez, la estructura etérica contribuye a equilibrar y sustentar la parte física en aquellas estructuras casi imposibles, como son las catedrales góticas. La parte física no necesita estar activa para sustentarse pero la parte etérica si requiere una codificación o programación y una fuente de energía para mantenerse viva, de ahí los rituales. Una vez estabilizada y consolidada, la estructura etérica puede permanecer durante mucho tiempo si está vinculada a una fuente que la sustente.


Ahora entramos en el terreno de la geomancia. Los espacios sagrados tienen cualidades energéticas excepcionales, por regla general, sobre todo los anteriores al Siglo XVII (quien quiera, que investigue; os dejo una página con abundante información ). En ellos las redes geomagnéticas terrestres parecen no tener los efectos perjudiciales sobre la salud que tienen fuera de ellos, por un lado, y disponen, casí sin excepción, de uno o más vórtices energéticos, generalmente asociados a cruces importantes de lineas Hartman y/o Curry sobre venas de agua, coincidiendo generalmente con el lugar que ocupa el oficiante tras el altar y, en cualquiera de los casos, siempre en un lugar importante de la iglesia, bien sea frente a la imagen de un Cristo o Patrón/a, en el púlpito, en la pila bautismal o junto al agua bendita. Este último hecho me lleva a pensar (con permiso del maestro Epifanio) que los vórtices han sido activados expresamente en esos lugares y no que la construcción entera ha sido dimensionada y dispuesta de forma que unos vórtices naturales se aprovechen mejor. Además, puede que se utilice un cruce de redes sobre vena de agua para activar un vórtice pero no necesariamente necesitaba estar en esa posición antes que el edificio. Si bien es cierto que muchos edificios religiosos se han construido unos sobre otros para aprovechar sus vórtices y cualidades energéticas, esto tampoco demuestra que estuvieran ahí desde siempre sino que, simplemente, pudieron ser activados en una época anterior.

Tetragramaton sobre la Estrella de David y las tres energías esenciales en el centro, pater, mater et filii ó acción, reacción, neutralización ó tésis, antítesis, síntesis, etc...

Símbolo de la Masonería con el G.A.D.U. central ¿ Les suena, compañeros ?




Emblema del Colegio de Arquitectos

Como vemos, La Masonería se ha erigido tradicionalmente como "guardiana" del conocimiento. Si observamos su simbología vemos el esquema de la estructura etérica del octaedro, en perfecto equilibrio, bajo los símbolos de la plomada y el compás, con una más que evidente referencia al conocimiento egipcio. Los herederos de este conocimiento a través de los maestros constructores han sido tradicionalmente los Aparejadores, más tarde llamados Arquitectos Técnicos y, hoy, Ingenieros de Edificación (hablamos de España, país de larga tradición Masónica). Si observamos bien, algo ha cambiado en la simbología, lo cual indica que también ha desaparecido la clave del conocimiento aunque se conserven los mismos símbolos. Cuando llegamos a los Arquitectos, la mitad del conocimiento ha desaparecido y aparece la rosa. La arquitectura contemporánea ha perdido claramente el rumbo, dando prioridad a lo estético mal entendido y se ha convertido en una disciplina gastronómica, como evidencia su simbología, ensimismada y ajena al verdadero conocimiento.

Concluyendo. La geometría sagrada tiene cualidades resonanates que permiten amplificar o sintonizar ciertas energías asociadas a beneficios vitales. La geometría sagrada canaliza y neutraliza efectos adversos de las energías geomagnéticas terrestres. La geometría es sagrada porque está viva literalmente y no por otra razón. La geometría sagrada puede construirse de forma física o étérica, en cuyo caso requiere de un ritual y una fuente de alimentación. Si se vincula a un vórtice permanecerá activa mucho tiempo. La geometría sagrada se puede programar con funciones específicas y concretas (masculinas = hemisferio izquierdo) o generales (femeninas = hemisferio derecho). Idealmente, la forma física debería alcanzar resonancia con la etérica en una especie de simbiosis energética estabilizadora.





miércoles, 17 de diciembre de 2014

RECONEXIÓN: UN PUENTE ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

El trabajo con las energías cosmotelúricas es materia delicada, pues muchos aspectos energéticos, como el orgón, son difíciles de medir directamente por procedimientos convencionales y utilizando aparatología electrónica. Los seres humanos estamos anclados a la razón y ésta nos inclina a pensar, de un modo limitante, que únicamente existe aquello que nuestros cinco sentidos básicos pueden percibir, principalmente el tacto y la vista, a pesar de ser conscientes de que tenemos otros sentidos, como el kinestésico, que también es un sentido muy "terrenal", al que no tenemos costumbre de poner atención. Desgraciadamente, este hombre moderno está tan culturizado que es incapaz de pensar fuera de la caja, entendiendo por caja el convencionalismo cultural o paradigma dominante de su ámbito de conocimiento, de modo que es habitual que el común mortal, en un alarde de inteligencia, haga el siguiente comentario ante cualquier alternativa al convencionalismo imperante "... si eso fuera cierto, saldría por la TV" o algo por el estilo. En realidad, si la humanidad ha evolucionado algo es, fundamentalmente, por haber salido de esta caja y no por permanecer en ella, lo cual pone de relive que dentro de la caja no hay NADA QUE INTERESE a quienes buscamos la verdad. La caja es un contenedor estanco al que únicamente se incorpora aquello que es coherente con su contenido y su contenido está estancado y muerto. Es necesario trascender la caja, superar sus límites y, ojo, no digo negar, sino trascender.



El hombre se diferencia de otros cuadrúpedos por su postura erguida, planta sus piés donde el resto apoya las uñas o la punta de sus dedos, tiene la columna vertebral en posición vertical, como una antena, y la cabeza en la parte más alta del cuerpo, de modo que funciona eléctrica y energéticamente como una eficiente antena, emisor-receptor de energía entre la superficie del planeta y el cosmos. Esto no puede ser casual, de hecho el desarrollo de la inteligencia humana tiene mucho que ver con ello y, desde una perspectiva bioelectomagnética, también resulta trascendente. Es comprobable que entre nuestra cabeza y nuestros pies existe una diferencia de potencial y que el agua de nuestro organismo, cargada de sales minerales, es un excelente electrolito, por lo que parece razonable pensar que esta función de conductor tiene un sentido biológico, al menos, como todos los animales y otro de una naturaleza, digamos, más "misteriosa", aunque evidente relacionado con la conexión cielo-tierra. 



También sabemos que existen multitud de fenómenos físicos que producen campos electromagnéticos y que nuestro biocampo interactúa con ellos. Por ejemplo, si nuestra ropa entra en fricción con un material aislante, el rozamiento genera una carga eléctrica estática. Si nos aproximamos a un motor eléctrico o a un campo eléctrico, este campo interfiere con el nuestro y nos transmite carga eléctrica, si pasamos bajo una línea de alta tensión (o sobre ella, que es peor) nos cargamos eléctricamente; si usamos (o, aunque no lo usemos) el teléfono móvil, las microondas que utilizan las transmisiones de telefonía nos cargan eléctricamente; si utilizamos una lavadora, una batidora, una cocina de inducción o vemos la televisión, nos cargamos eléctricamente; si el cabecero de nuestra cama tiene enchufes o interruptores de luz, que es lo habitual, o si tenemos un despertador electrico o el transformador del móvil a nuestro lado mientras dormimos, nos cargamos eléctricamente, incluso si el que lo hace es nuestro vecino, ya que los materiales de construcción son transparentes a las ondas electromagnéticas... y podríamos seguir. Existen personas extremadamente sensibles a estas influencias, lo cual, aunque es una gran molestia en sus vidas, no deja de ser también una garantía de seguridad respecto de los que no somos sensibles y las padecemos sin ser conscientes de ello.

INFORMACION SOBRE ELECTROSENSIBILIDAD
DOCUMENTAL SOBRE ELECTROSENSIBILIDAD


El porqué nos cargamos con todas estas influencias externas resulta evidente. La respuesta es que no podemos transmitir la carga electrica a ningún otro lugar porque estamos aislados por nuestra ropa, llena de fibras sintéticas, y por la suela de goma de nuestro calzado, fundamentalmente. Existen otras razones que deberían preocuparnos si las anteriormente expuestas no lo hacen y tienen que ver con los procesos inflamatorios del organismo. La inflamación, muy resumidamente, es una función de respuesta inmunológica que tiene como objetivo destruir y eliminar patógenos y células indeseables de nuestro organismo, es decir, es una función necesaria y benéfica para nuestra salud, en principio. El problema es que no se trata de una función inteligente sino de una respuesta de tipo electroquímico que obedece a un estímulo. Normalmente, este estímulo se produce en circunstancias en que la intervención es requerida para sanarnos y, en este caso, se denomina inflamación aguda... pero, existe otra respuesta inflamatoria, llamada crónica, que se produce como respuesta inmunológica a una supuesta agresión y cuyo carácter de persistencia es tremendamente perjudicial para nosotros, pues se convierte en una respuesta autoinmune, es decir, combate el organismo en lugar de sanarlo.
 

Pero ¿tiene esto algo que ver con la arquitectura? os estaréis preguntando. Tiene y mucho, con la arquitectura y con ciertas costumbres y hábitos que debemos reconsiderar. Así que, paciencia.Veamos qué ocurre con este tipo crónico de inflamación y sus consecuencias.


El contacto con la tierra ha sido tradicionalmente usado como medio de sanación en las culturas indígenas.

El origen es de naturaleza electroquímica. Los leucocitos especializados del sistema inmune generan y transportan sustancias cargadas positivamente (carentes de electrones) a las zonas dañadas o agredidas (por ejemplo, una herida). Éstas sustancias se denominan radicales libres y se encargan de destruir la materia orgánica con la que entran en contacto por una reacción electroquímica programada. Normalmente este proceso es selectivo y localizado, pero si nuestro campo electromagnético se vé alterado de tal manera que nos vemos cargados positivamente, de forma artificial, la respuesta bilógica del sistema inmune es automática y nos ataca indiferenciadamente, causando un deterioro progresivo del organismo, envejecimiento prematuro y exposición a todo tipo de enfermedades. Por supuesto, el empleo de fármacos antiinflamatorios en estos casos, sólo hace agravar la situación y añadir toxicidad al problema. No entraremos en una explicación técnica y pormenorizada del proceso y espero que lo anterior sea suficiente para entender lo poco que nos interesa estar en una situación de inflamación crónica motivada por acumulación de carga eléctrica positiva.


La solución mas inmediata y fácil a este problema es la siguiente. Conectarse a tierra. Simplemente, pruébalo!

Para más información sobre earthing.



Si estudiamos un poco nuestro entorno cotidiano, los materiales que nos rodean y con los que estamos en contacto permanente ¿qué conclusión podremos sacar?.

  • ¿Son materiales artificiales o naturales ?
  • ¿Son aislantes o conductores?
  • ¿Tienen superficies rugosas o lisas?
  • ¿Tienen salientes, picos, ángulos vivos, resaltes, rincones ó son formas curvas, ergonómicas y redondeadas?
Resumidamente, el primer grupo, no inteesa.

Por tanto, el diseño de nuestros edificios deberá contemplar esta circunstacia, de modo que favorezca en cada momento la descarga de electricidad estática de nuestro cuerpo, de todas las instalaciones y aparatos que existan en él y de todos los materiales y elementos de mobiliario que lo constituyan o contenga.

Este cambio de enfoque, debe hacerte consciente de que, independientemente del coste que tengan, hay materiales que no debes utilizar. Por ejemplo, no utilices laminados como pavimento si no están conectados a tierra con un sistema eficiente, están barnizados con un producto sintético, como el poliuretano, ó tienen acabado plástico, incluso una madera noble barnizada no es apta en nuestro caso. No utilices pintura plástica en los revestimientos, moquetas acrílicas ni materiales con revestimiento sintético. No lo hagas o provocarás que tus clientes enfermen. 



Caminar descalzo sobre una superficie húmeda, como la hierba o la arena de la playa, no sólo nos conecta eléctricamete a tierra, también tiene un efecto terapéutico al activar las zonas reflejas del pié, que asocian estas terminaciones nerviosas con los órganos internos y diferentes sistemas energéticoa del cuerpo. Por tanto, un hábito saludable será caminar descalzo o con calcetines de algodón o lana sobre un pavimento conductivo, como tierra, cerámica, hormigón pulido, piedra natural o madera de alta densidad tratada con aceite. Si tenemos alfombras habrán de ser de piel, lana natural, fibra vegetal, lino o algodón, nunca de material sintético. Los paramentos deberán ser cerámicos, de madera de alta densidad, cemento, cal o yeso y pinturas orgánicas o al temple, nunca plásticas.

La calefacción por suelo radiante, si es eléctrica, es nefasta, si lo es por agua en tubo de polietileno es menos mala, pero hay que tener en cuenta que el agua en movimiento activa las redes geomagnéticas y eso no nos interesa. El único suelo radiante que recomiendo es el que funciona por aire caliente, la famosa Gloria castellana, de origen romano según tengo entendido que, además, contribuye al funcionamiento bioclimático del edificio si se gestiona adecuadamente como intercambiador de calor en el sistema de ventilación.


El edificio, no sólo deberá tener conectada a tierra su estructura, sino disponer de una red de conexión a tierra con tomas disponibles en todas las habitaciones, donde deberemos conectar todo chisme eléctrico junto al que debamos permanecer cierto tiempo, sobre todo, por la noche. Esta instalación puede disponerse sobre la altura del rodapié y tendrá varios puntos de contacto a la red vertical de TT. Con esta disposición conseguiremos equilibrar el potencial electrico en la base de muros y tabiques y evitar, por tanto, la presencia de humedades por capilaridad, como efecto residual. Por otro lado, es importante que aquellos elementos de mobiliario que utilizamos durante un tiempo prolongado, estén conectados a tierra. Por ejemplo, el asiento de trabajo o la cama, ésta última, sobre todo si tiene estructura metálica. Por supuesto, hay que evitar los emparrillados metálicos no conectados a tierra, como los colchones de muelles. Introducir los pies en agua fría (con el desagüe abierto o en un recipiente conectado a tierra), caminar descalzo, etc elimina la carga estática que acumulamos y equilibra nuestro estado energético y eléctrico, como medidas básicas a introducir en nuestras rutinas diarias.

Otra forma de adquirir electrones para equilibrar la sobrecarga estática positiva, si no disponemos de la posibilidad de conectarnos a tierra, ó además de ello, es cargando la atmósfera que nos rodea de electrones libres de forma artificial, si bien esto requiere utilizar un aparato eléctrico adicional a lo muchos que ya tenemos y eso no es lo que pretendemos. Sin embargo es mejor utilizarlo que estar enfermo o expuesto a enfermedades contínuamente.
 
Los centros de trabajo y los lugares con mucha electrificación son aquellos en los que este tipo de aparatos debieran ser obligatorios. Hablamos de los ionizadores. Además, dado que funcionan con agua, puede añadirse la aromaterapia a sus funciones ya que la mayor parte de los aceites esenciales tiene efectos bactericidas y sirven para depurar ambientes cargados. Estos dispositivos son de uso común en hospitales y centros de salud. También se utilizan para tratar el agua de las piscinas y en las purificadoras de agua, aportando cualidades terapéuticas a este elemento.



La conexión a tierra del edificio tiene otros muchos beneficios menos evidentes pero igualmente benéficos, relacionados con la geometría sagrada, por ejemplo, que exceden la pretensión del presente artículo pero no debemos olvidar. Debemos tener siempre presente que en el universo todo está interconectado, todo está en contínuo cambio y todo se comunica entre sí. Entender estos tres principios es básico para integrar otros conocimientos y experiencias.


jueves, 10 de abril de 2014

¿QUE ES UN CAPACITOR BIOLÓGICO?

Uno de los aspectos más determinantes a la hora de evaluar la bondad o perniciosidad de un diseño arquitectónico es el de CAPACITANCIA. Es importante prestar atención a este concepto pues me atrevo a asegurar que, cualquiera que lo domine y aplique a sus diseños, introducirá una variable cualitativa a su arquitectura difícilmente superable, al menos, según los criterios de calidad arquitectónica que se contemplan en ARQUITECTURA INTEGRATIVA. Veamos de qué se trata.

La capacitancia es un término empleado principalmente en electrónica y que se refiere a la capacidad de acumular y mantener la carga eléctrica. Asímismo, un capacitor o condensador es el elemento "capaz" de llevar a cabo esta función. Pues bien, existe una relación comprobada científicamente entre la capacitancia de carga eléctrica de un ambiente y la biología que se refiere a que cuanto más capacitivo es un espacio, mejor prosperan en él las formas de vida... al menos, las compatibles con la vida humana, los animales superiores y las plantas (vida en el tercer nivel dimensional), ya que los hongos, bacterias y virus responden mejor a otras condiciones energéticas, al igual que los insectos. La aplicación de este criterio es la que ocupa el concepto de ARQUITECTURA BIOLÓGIA que podéis leer en este documento  de Arturo Ponce de León.


.
Por tanto, conseguir que un espacio arquitectónico esté diseñado de modo que sea capaz de acumular carga eléctrica proporcionará a sus usuarios un nivel de confort superior, no evaluable por los simples parámetros de humedad y temperatura que nos enseñan en las escuelas, los cuales son solo unos factores, y no precisamente los más importantes, para determinar si un ambiente es favorable biológicamente o no (eso sí, son fáciles de medir, que parece que es lo único que interesa). Tal vez, deberíamos aprender a discriminar para ser precisos, conceptos como el confort térmico asociado a las condiciones de humedad y temperatura, del confort electromágnético o del confort bioenergético... lo que pasa es que, si lo hiciéramos, tal vez tendríamos que demoler más del 90% de los edificios del planeta y es mejor no plantearse el problema para no tener que resolverlo (así que, mejor lo metemos debajo de la alfombra). No obstante, nada impide que cualquier profesional responsable de su tarea se tome el trabajo de aprender a resolver esto y lo aplique a sus edificios, aún a sabiendas que no recibirá reconocimiento oficial (aunque seguro que lo agradecerán sus clientes).

(*) Aquí es importante hacer una pequeña aclaración respecto del tipo de carga que se acumula. No es lo mismo la energía orgónica, de naturaleza escalar y que se intercambia continuamente, es decir se encuentra en flujo constante, se retroalimenta o como lo se quiera entender, que la acumulación de carga estática. El acumulador o capacitor funciona de forma pulsante, es decir, acumula y distribuye, (del mismo modo que actúan los codones de ADN  a través de su estructura geométrica, combinando, alternadamente, moléculas exagonales (creación-captación) con pentagonales (distribución-potenciación) que conforman los puentes entre sus fibras helicoidales). La circulación de carga eléctrica se produce, del mismo modo, en un flujo constante de carga y descarga y es una energía "reconstituyente", por decirlo así. Sin embargo, la carga estática está constituida por iones de signo o carga eléctrica positiva y se produce en presencia de elementos aislantes, como los plásticos y los barnices, bien por fricción (suelas de goma contra pavimentos sintéticos o barnizados, por ejemplo), bien motivada por los campos electromagnéticos emitidos por la circulación (o simple presencia) de los circuitos eléctricos, equipos eléctricos, motores, transformadores, lámparas, etc que inundan nuestros hogares. Esta carga, hace presa en nuestro organismo y es inductora directa en la creación de radicales libres y la desestructuración de del polímero ideal de agua, de estructura geométrica hemioctaédrica o piramidal, en su forma de monómero (5H2O ==> H2O+H2O+H2O+H2O+H2O). Esta carga estática es tremendamente perjucicial para la salud y se hablará de ello en el artículo sobre la reconexión, que se encuentra en preparación.




La capacitancia, a los efectos biológicos está asociada muy directamente a la geometría, ya que es precisamente la simetría o asimetría de un campo electromagnético la condición que permite que las estructura vivas sigan un plan de desarrollo coherente. En este sentido, dado que la naturaleza utiliza este mecanismo de forma recurrente y sin ningún esfuerzo, lo lógico sería, en principio, utilizar los mismos  recursos que la naturaleza para crear nuestros entornos habitables. A grosso modo, este el el principio que sustenta el concepto de ARQUITECTURA BIOLÓGICA. A partir de aquí, llamaremos GEOMETRIA SAGRADA, en realidad a lo que es la geometría natural, es decir, la geometría coherente biológicamente o sustentable. De este modo, vemos que existe una estrecha relación entre la geometría y la capacitancia y, por tanto, entre la geometría y la vida, lo cual es muy interesante ¿verdad? Pero, también podemos sacar otra regla útil y práctica que es la siguiente. Los modelos que utiliza la naturaleza para su desarrollo pueden ser aplicados con éxito, en términos de sustentabilidad, a la arquitectura. Esto es muy interesante también ya que, en ausencia de otra fuente de inspiración, siempre podremos imitar los modelos naturales y así obtener espléndidos resultados. Algunos arquitectos ensayaron esta estrategia en su obra y ésta fué muy celebrada, como es el caso del gran Fernando Higueras. A pesar de no tener en consideración otros factores importantes esto pierde relevancia ya que, la"simple" aplicación del criterio de generación de geometría orgánica proporciona unas cualidades excepcionales a sus edificios. Escuchad con atención las sabias palabras del maestro.




Otro concepto importante a considerar es que, a parte de la geometría, existen ciertas condiciones que permiten a un capacitor funcionar como tal, esto se refiere a su composición. Es necesario, para que un capacitor o condensador funcione correctamente, es decir sea capaz de acumular carga estática para descargarla después, que se componga de sucesivos envoltorios metálicos (o conductores de electricidad) y aislantes, ya que es esta disposición la que le permite acumular la carga. Trasladando este principio a la arquitectura, conseguiremos un capacitor biológico a través de la forma adecuada y la composición de los cerramientos o la envolvente del espacio, altenando capas conductoras con capas aislantes, así de "fácil".

Veamos ahora, algunos fundamentos científicos asociados, no tanto a qué pasa con la electricidad, sino a lo que pasa con la biología. Para ello debemos remitirnos a las investigaciones de Wilhem Reich, uno de esos científicos "malditos" que, como Nikola Tesla, fue proscrito por decir la verdad y pretender que la humanidad se beneficiara de sus descubrimientos de forma alturista. Lo que Reich descubrió es que existe una energía en la naturaleza que, dondequiera que se encuentre o se concentre, comienza a generar espontáneamente... ¡la vida! Esta fuerza, capaz de reorganizar las estructuras de la materia allí donde la lógica científica indica que no debería ocurrir nada especial, ha sido denominada por diferentes culturas ancestrales y contemporáneas como life force (New Age), Chi (China), Prana (India), etc y Reich la denominó Orgón. Esta investigación viene a relacionar los conceptos electrónicos con los de la fuerza vital de la naturaleza que, al parecer, aún tratándose de campos energéticos de diferente naturaleza (electromagnética y escalar) funcionan, a efectos de su acumulación, a través de un mecanismo de similares características, lo cual nos es tremendamente útil a efectos de la práctica de la arquitectura.

Os dejo a continuación los enlaces de esta recopilación de artículos de Artur Sala, que merecen toda la atención y no tienen desperdicio para quien desee conocer el origen y fundamento de sus investigaciones, así como las posibles aplicaciones.

  1. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Primera Parte. Del psicoanálisis al orígen de la vida
  2. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Segunda Parte. Del orígen de la vida al descubrimiento de los Biones.
  3. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Tercera Parte. Del descubrimiento de los Biones a la energía orgónica.
  4. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Cuarta Parte. El experimento ORANUR, el D.O.R y el Eter. 
  5. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Quinta Parte. Orgonoscopio, resumen y formas de medir el campo orgónico.
  6. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Sexta Parte. Experimentos con biones y orgonitas.
  7. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Séptima Parte. Construcción de un acumulador de orgón y experimentos.

El objetivo fundamental de un capacitor biológico es la generación de un campo con geometría toroidal de succión, a nivel energético, capaz de transformar el campo electromagnético en energía escalar productora de vida. Ello se consigue combinando diferentes estructuras geométricas cuyo origen básico son los cinco sólidos platónicos y empleando las razones geométricas fundamentales, dentro de las cuales tiene especial relevancia el número de oro, phi, de valor 1.618033988... cuyas propiedades serán objeto de otro artículo.

Dentro de las investigaciones sobre cómo la geometría es capaz de centrar la carga, tiene especial relevancia la investigación del Ingeniero Electrónico Dan Winter.


Finalmente, decir que otro mecanismo empleado para centrar la carga y conseguir puntos de implosión es mediante el recurso de la geometría fractal. La utilización recursiva de reducciones o ampliaciones matemáticas de un patrón, si además éste es de origen natural, cuando se aplican a las disposiciones espaciales y a la relación formal o los niveles jerárquicos, producen formas y espacios capacitivos en sí mismos. Existen diversos procedimientos compositivos para conseguir estos "arreglos". La generación de una geometría fractal a partir de una forma matemática puede ser original pero no siempre va a resultar eficiente a nivel práctico y la arquitectura es o, al menos debería ser, una disciplina eminentemente pragmática. Por ello, existen principios en geometría sagrada (ó sustentable) que, dentro de la complejidad de comprensión del mecanismo, son fundamentalmente simples a nivel de aplicación práctica. Los llamados sólidos platónicos son la base de la geometría sustentable, para lo cual es esencial conocer el proceso del génesis matemático de la flor de la vida.



Como resumen podemos decir que la cualidad fundamental de la arquitectura biológica es su capacidad para favorecer la vida orgánica del ser humano. Una de las características principales de un contenedor biológico es su capacidad de almacenar, transformar y distribuir la carga, concepto que se describe como capacitancia. La capacitancia se obtiene mediante la elección y disposición de los materiales de la envoltura y estructura del edificio, por un lado, y de la geometría de las formas de los elementos que lo constituyen y las proporciones espaciales, por otro.






lunes, 16 de diciembre de 2013

LA CASA VIVIENTE

El presente artículo viene a poner de relieve cómo la conciencia se extiende a todos los actos que la propia conciencia crea. Si la creación del hombre, en nuestro caso la arquitectura, tiene una intención consciente por cuanto viene a ser un complemento o extensión de nuestra parte física, la edificación tiene una interacción biológica y no se trata de una simple masa inerte. Veamos cómo y porqué.


En primer lugar, debemos partir de lo genérico y ampliamente aceptado por la ciencia ortodoxa. Sabemos, a través del postulado principal de la Teoría de la Relatividad de Einstein, que materia y energía son conceptos
equivalentes; es decir, puesto que todo a lo que tenemos acceso con nuestra percepción básica a través de los cinco sentidos es material, podemos llegar a la conclusión que aquello que vemos, tocamos, sentimos con nuestra piel, oímos o gustamos es, básicamente, energía en una forma más o menos densificada. También sabemos, en mayor o menor medida, que existen otros tipos de energía como la luz que recibimos del sol, la energía eléctrica que hace funcionar nuestros hogares, que un coche se mueve debido a la fuerza térmica producida al quemar combustible en el interior de su motor ó que la fuerza del viento es capaz de producir movimiento que se puede transformar en trabajo ó energía... y poco más. 



Para la mayoría de las personas de nuestra sociedad moderna es inconcebible ir más allá de aquello que se puede comprobar con la vista, el oído o el tacto y, dado que este nivel de experiencia limita mucho las posibilidades de conocer la realidad, el ser humano común recurre a completar su visión del mundo a través de información foránea que procede fundamentalmente de los dogmas de la cultura imperante, donde tienen una gran influencia los medios de comunicación de masas y la religión. En este contexto cultural, donde la información que recibimos viene ya predigerida y la experiencia personal es tan pobre, las posibilidades de comprensión de la realidad son realmente limitadas. La única fisura que existe en este sistema y que constituye la auténtica posibilidad de eliminar estas limitaciones es la posibilidad de comprobar personalmente que la cosmología oficial difiere sustancialmente de la realidad comprobable, a poca atención que ponga uno en lo que observa a su alrededor. Dicho esto, queda de manifiesto que el presente artículo va dirigido a una reducida minoría de personas, aquellas capaces de aceptar que la realidad es mucho más compleja y, a la vez, más simple si nos esforzamos en aceptar la existencia de otros niveles de energía a nuestro alrededor.


Básicamente, tendremos que aceptar que, en cuanto materia, somos esencialmente constituidos por energía, pero ¿qué clases de energía hay? Los experimentos más popularmente conocidos de la física cuántica ponen de relieve la existencia del pensamiento o, generalizando, la conciencia como la enzima o catalizador que precipita o condensa la materia, luego estamos hablando de una energía cuyo origen es la conciencia y, en última instancia, de que todo es y, por tanto, tiene consciencia. Pero ¿cómo crea, como codifica la conciencia esa energía para condensar la materia? La física moderna también reconoce la existencia de múltiples dimensiones que coexisten y cuyas energías permean e intercambian información en diferentes niveles. Además, toda energía es susceptible de ser codificada y reducida a una vibración con una forma de onda determinada. El código formativo puede expresarse matemáticamente, es decir geométricamente. Por tanto, queda manifiesto que existe un campo de conciencia que emite formas de onda (u ondas de forma) que pueden ser expresadas geométricamente en múltiples dimensiones y que se manifiestan en cada una de ellas de forma específica.

Si llegamos a la conclusión de que toda materia está originada por la conciencia y que somos parte de ella, entonces, es fácil poder reconocer que el universo es una gran sopa de conciencia y que, consecuentemente, todo lo que nos rodea está constituido por diferentes formas de manifestación de este fenómeno. Este fenómeno es único aunque se manifiesta de forma múltiple y cada aspecto de la manifestación remite a la totalidad, lo cual no es más que una descripción del concepto holográfico, otro de los puntales de la física moderna. A su vez, el concepto holográfico nos remite al de fractalidad, que no es más que una propiedad que manifiesta la autoreferencia y posibilidad de anidamiento geométrico de forma infinita y, por tanto, de acumular, transmitir y comunicar información entre lo grande y lo pequeño, haciendo expresión del célebre Principio Hermético de Correspondencia “como arriba, es abajo” enunciado hace más de 5.000 años.


Otra idea importante está relacionada con el concepto de campo, entendido como ese lugar físico o conceptual en el que rigen ciertas fuerzas y leyes de funcionamiento. La energía se organiza a través de campos y existen campos energéticos muy diversos, todos ellos con un origen consciencial. Una de las propiedades que contempla la teoría de campos es su capacidad de interferencia. Es decir, existen niveles de energía en los que los diferentes campos pueden alterar las condiciones de otros campos si entran en contacto o se superponen con ellos. Finalmente, es necesario dar una pincelada sobre la anatomía energética del hombre, aunque aquí ya entramos en sutilezas en las que la ciencia ortodoxa no tiene instrumental para medir y calibrar.


Podemos identificar, a nivel básico, un componente material y energético en el estado más denso que llamamos campo o cuerpo físico-etérico, también una parte regida por cierta sensibilidad y lenguaje interno de tipo emocional que, si bien se superpone a la anterior, intuimos como algo con un funcionamiento diferente y que tiene cierta autonomía, el cuerpo emocional; además, podemos identificar una tercera parte regida por el pensamiento, las imágenes, los sonidos y palabras, el razonamiento, etc que constituye el cuerpo mental y aquí nos quedamos, de momento. Esta relación energética del hombre y todo elemento terrestre con el cosmos se manifiesta a través de las seis direcciones espaciales, cuatro horizontales asociadas a los puntos cardinales, el eje magnético y la rotación terrestres y dos verticales, una cósmica y otra telúrica y cuya expresión geométrica es el octaedro.
 

Dado que toda energía se corresponde con una forma y esta relación es biunívoca, a cada forma corresponde un patrón energético. Esto se cumple tanto a nivel de la geometría de una molécula de ADN como al nivel de una pirámide egipcia o al de una esfera solar. Toda materia se corresponde con una forma interna, por su composición molecular y una forma externa determinada por sus límites espaciales y toda forma crea un campo de energía en una frecuencia propia, llamada onda de forma que puede interferir con la energía de otros campos de similar nivel de vibración. En este sentido, las ondas de forma interfieren directamente con los campos energéticos sutiles del ser humano, el cuerpo etérico, el astral y el mental, básicamente, y pueden ser bioestimulantes, neutras o biodegenerativas. Cada material también genera o induce campos de energía procedentes de su estructura interna a nivel molecular. La información que contienen estos campos puede ser de origen natural o codificada artificialmente por diferentes procedimientos, como en el caso de los símbolos, mandalas y yantras, los remedios homeopáticos o florales o, bien, los resonadores radiónicos, por poner algunos ejemplos. Este punto es esencial cuando se trata de una construcción habitable, tan esencial como desconocido. Existen, además, infinidad de otros campos de energía que interfieren con el biocampo humano, ondas de radio, microondas de telefonía móvil y wifi, ondas ELF producidas por la corriente eléctrica, las generadas por todos los aparatos eléctricos y pequeños transformadores de la vivienda, etc, todas ellas nocivas y capaces de atravesar cualquier material de construcción, lo mismo que ocurre con las emisiones que estudia la radiestesia, procedentes de las líneas geomagnéticas de la Tierra, redes en forma de cuadrícula según los ejes magnéticos terrestres y a 45º de los mismos que tienen diferentes dimensiones y actividad geopática, la cual se incrementa en presencia de otros campos electromagnéticos y en la vertical de corrientes de agua subterránea (incluidas las aguas canalizadas y desagües) y fracturas o fallas geológicas. 


Más allá de todo lo anterior, se encuentra la propia energía vital que ocupa la biosfera terrestre, cuya generación y movimiento es imprescindible para alimento de todos los organismos vivos y que recibe diferentes denominaciones según la cultura de que se trate, tales como éter, qi ó chi, prana, orgón, etc y a la que, en coherencia con esta exposición, llamaremos energía etérica pues su función principal es nutrir el cuerpo físico-etérico. La gestión de esta energía en relación con las construcciones es el objeto de disciplinas como el Vastu o el Feng Shui, cuando tratamos con espacios habitables. 


Si utilizamos una analogía biológica, cada parte de una vivienda se puede asemejar a las constituyentes de los sistemas vitales. Así podemos ver como una vivienda dispone de una estructura o esqueleto y una piel o cerramiento, un sistema circulatorio y de evacuación de aguas, un sistema nervioso o eléctrico, aparato digestivo o cocina, sistema respiratorio con ventanas y puertas que, a su vez, permiten ver y establecer un contacto con el exterior, un sistema de regulación de la temperatura y, asimismo, las funciones de dormitorios y baños pueden asociarse a ciertas funciones orgánicas. Por tanto, a nivel conceptual, la vivienda se podría asemejar bastante a una réplica inanimada de un ser vivo ¿no es cierto? Además, la vivienda dispone de ciertos organismos, humanos o no, que circulan por su interior realizando diferentes actividades y haciendo que las funciones de la vivienda, a su vez, entren en acción. Por tanto, la casa se construye para vivirla y, en mi opinión, aquello que se vive también tiene vida, pues la complejidad de campos de enenrgía y conciencia que la constituyen entran en convivencia e interferencia necesariamente con los de sus habitantes y visitantes, constituyento un todo. Pero ¿es esto un despropósito? Las antiguas tradiciones esotéricas y mágicas, como la Kabala hebrea, hablaban de procedimientos para animar la materia inerte mediante la construcción de un gólem, por ejemplo, acción en la que tiene un papel fundamental el componente ritual e intencional. Con independencia de lo estrafalario que esto pudiera parecer, considero que, al menos a cierto nivel y a la vista de todo lo comentado anteriormente, no se puede descartar el hecho de que, cuando se construye una vivienda y se pone una gran carga emocional y esfuerzo en tal empeño, se cuida el lugar donde se asienta y los materiales que la constituyen y se contemplan los factores y posibles afecciones antes mencionadas, más aún si se construye con las propias manos, existe un ritual de acción e intención mediante el que proyectamos deseos y emociones por el cual, esa construcción o conglomerado de materia, adquiere forzosamente un cierto nivel de coherencia consciente que será muy provechoso para sus ocupantes si se ha atinado lo suficiente. Del mismo modo, si no se han considerado las posibles afecciones negativas, bien procedentes del terreno, del entorno electromagnético, de los materiales de construcción, de las formas empleadas o de cómo funciona y circula la energía etérica por la vivienda, cosa que me atrevo a afirmar ocurre en el 99% de los casos, adquirir y habitar una vivienda se puede convertir en una auténtica lotería de imprevisibles consecuencias.


La vivienda puede ser un espacio amigable que aporte vitalidad y prosperidad a sus habitantes, armonía en las relaciones, un espacio saludable y sanador para la familia y, como no, un campo de energía viva y consciente que actúe en resonancia con nuestros campos sutiles y contribuya al propio desarrollo evolutivo y espiritual. Con esta intención se elevaron en la antigüedad magníficas construcciones cuya presencia aún nos sobrecoge. 

También existen casos particulares de construcciones donde nuestro inconsciente envía señales negativas y nos producen inquietud y rechazo. No discutiría que ciertos edificios poseen un refinado nivel de inteligencia
derivado de sus formas y su integridad geométrica interna y externa. En cualquier caso, si atendemos a la relación materia-energía-conciencia y al poder creador del pensamiento reforzado por las emociones y los procesos rituales, podemos comprobar que todos estos ingredientes se encuentran presentes en la construcción de una vivienda y, por tanto, esta construcción es algo cualitativamente más complejo que un simple contenedor hueco. 

Por otro lado, una construcción puede acumular tal cantidad de infortunios como para llegar a ser tremendamente perjudicial para sus ocupantes. Esto puede traducirse en problemas de salud, laborales y relacionales y, si bien el caso extremo es excepcional y la mayor parte de las edificaciones se encuentran en una zona intermedia, el asunto es lo suficientemente grave como para ser ignorado sin más. También es preciso decir que la mayor parte de las construcciones existentes, yo diría que actualmente un 75% al menos, se encuentran entre el estado neutro y el más nocivo dado que, debido a la acumulación de factores negativos en las ciudades, donde se concentra la mayoría de las edificaciones, la calidad biótica es siempre inferior a los niveles necesarios para nutrir nuestro organismo. El 90% del espacio urbano actual se puede considerar enfermo en cuanto a los niveles energéticos biocompatibles se refiere. Este es el motivo por el cual sentimos esa acuciante necesidad de contacto con los espacios naturales. 

(*) Chi negativo

Afortunadamente, cada vez un número mayor de personas escapan de los patrones de pensamiento dirigido y adquieren conciencia, aunque sea a nivel intuitivo, de que algo no marcha por el camino adecuado en la vorágine de las ciudades, que se pierde más de lo que se gana en términos globales y que merece la pena plantearse alternativas más inteligentes y saludables. Todos ellos acabarán triunfando con las decisiones amparadas en esta intuición. 

(*) Chi positivo

Por cuanto al diseño se refiere, no existen limitaciones a la creatividad de los arquitectos en cuanto a las posibilidades pero, evidentemente, hay formas más fáciles de manejar que otras o, podríamos decir, menos peligrosas. Quien arriesga, debe hacerlo con un gran dominio y conocimiento de lo que ello implica, sabiendo corregir y equilibrar el conjunto para crear un todo armónico. Una forma no tiene por que ser pura para ser eficaz energéticamente, sino guardar ciertas proporciones y relaciones. Se trata de coherencia y armonía, simplemente. El diseño es un juego consciente donde la propia percepción, si la educamos, establece un buen criterio de validación. Podemos hablar de una forma absolutamente segura como es el círculo y la esfera, aunque tiene sus limitaciones y de nada servirá, además, si la construimos en materiales inadecuados como hormigón armado o sobre una geopatía agresiva. Los materiales naturales utilizados en bioconstrucción son mayoritariamente de una calidad bioenergética favorable o, en el peor de los casos, neutra, mientras que el acero, el aluminio y el plástico generan ambientes cargados positivamente por diferentes motivos y bloquean el flujo energético, lo cual no es nada saludable. Resulta difícil, por no decir imposible, encajar en un nivel de excelencia todos los factores que intervienen en el emplazamiento, disposición, forma y construcción de una vivienda si bien, la sola consideración de los mismos nos llevará a descubrir nuevas posibilidades creativas donde el resultado de la experiencia sea más importante que nosotros mismos. Todo lo que rodea a la edificación tiene influencia sobre ella y, por tanto, debe ser considerado y esto es aplicable, tanto a nivel físico como en lo cultural o social.