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jueves, 13 de agosto de 2015

LOS NÚMEROS SOSTENIBLES

¿Es la sostenibilidad una cuestión matemática?

Esta pregunta parece formulada por uno de los teóricos del positivismo determinista que persiguen la reducción de todo acontecimiento físico a una cadena de causas y consecuencias deducibles racionalmente unas de otras siendo, por tanto, inevitables y predecibles en mayor o menor grado, dependiendo de la cantidad de información disponible para su análisis. Pero no es este el sentido de nuestro enfoque, muy al contrario, ya que los números constituyen la danza de la creación y ésta, por propia definición, se aleja mucho de la tesis determinista. Toda la diferencia entre uno y otro radica en la idea que sustenta el origen de los números y su significado.

Normalmente entendemos los números como un instrumento para evaluar cantidades. Son útiles pues nos permiten comparar magnitudes, hacer cálculos y asignar valores cuantificables a las cosas. En este sentido, los números son (ó parecen) bastante deterministas. Nuestra mente está habituada a manejar estos procedimientos, a hacer cuentas y, para nosotros los números no son otra cosa que cantidades.


Sin embargo ¿alguien se ha planteado cómo y porqué apareció el concepto de lo numérico?

Cuando el hombre comenzó a caminar sobre la tierra no existía la idea de cantidad, si acaso, únicamente conceptos como: mucho, poco, más, menos, lleno, vacío ó cosas similares y, sin embargo, los números estaban presentes en la vida diaria de una forma implícita, condicionada por las necesidades de supervivencia, es decir, por la SUSTENTABILIDAD, que es la misma cosa. Por tanto, por raro que parezca, el número nació como una idea mucho más vinculado a la proporción, a la medida de los ciclos naturales terrestres y cósmicos, que a la cantidad y el valor de las cosas en sí mismo. Parece lógico pensar que el sistema decimal obedece a la necesidad inicial de los humanos de contar con los dedos de las manos pero ¿porqué los humanos tenemos cinco dedos en cada mano, no seis, ni tres, ni ocho?

Pues resulta que el sistema decimal tiene muchos misterios que desvelar y que nos resultarán de gran interés a los arquitectos, al menos, a los que se interesen más por la SOSTENIBILIDAD real y menos por las etiquetas asociadas a conceptos predigeridos que patrocina la industria dominante.

(*) Los huesos de la mano se encuentran en proporción áurea, donde el número cinco es su fundamento.

 

Por ejemplo, el sistema decimal permitió a los egipcios, hace más de 5.000 años, relacionar con total exactitud la medida métrica estándar con la proporción aúrea y el codo real egipcio (que es una medida armónica del pié llamado inglés, otro de nuestros estándares globales) unos cincuenta siglos antes de que decidiéramos definir la principal unidad de longitud del Sistema Internacional de Unidades (el metro) como la distancia que recorre la luz en el vacío en una pequeña fracción de tiempo (para ser un concepto tan racional y preciso, nadie puede hacerse una idea mental de lo que esto significa). La realidad es que el metro es una medida terrestre y, por tanto, armónica con el planeta y saber esto es más importante que asociarla con la velocidad de la luz. En general, hay que decir que la mayoría de los estándares, como piés, codos, brazas, yardas, millas y metros, que heredamos de la antigüedad están relacionados con las medidas terrestres (radio polar y ecuatorial) y resultan armónicos entre sí y/o relacionados a través de la proporción áurea, si atendemos a las leyes de la armonía musical. Lo cual, no solo es sorprendente, sino que nos da una idea de la naturaleza original y procedencia de los números y las unidades de medida. ¿Cómo fueron capaces de determinar con tal precisión, no ya los egipcios sino todas las culturas megalíticas, el radio polar terrestre? ¿No era la Tierra plana hace "dos días"?


A nivel consciente, existe todo un desarrollo conceptual de los números por su significado como tales, por un lado, y por su relación con los fenómenos terrestres y astrológicos, por otro. De este modo si, por ejemplo, el cinco tiene unas propiedades "x" instaladas en el inconsciente colectivo y (aún no entiendo cómo), nuestros ancestros descubrieron que el ciclo sinódico de venus en el cielo establecía un trazado pentagonal cada ocho años, es lógico que dicho planeta estuviera vinculado con ciertas cualidades asociadas al número y su presencia en los cielos, en alineación, cuadratura u oposición con otros astros tuviera un significado predecible y determinado, tal como ocurre con los ciclos lunares.


Dentro de la cultura prehistórica, donde la referencia más inmediata a los números era su relación con los fenómenos y ciclos terrestres, solares, lunares y astrológicos en general, es lógico que se desarrollase una cosmología en la cual el mundo era una manifestación de poderes numéricos, tal como expone Richard Heart. Más allá de esto, aquellos hombres reconocían una inteligencia de orden superior que regía los destinos del universo en un concierto armónico de relaciones numéricas cuya expresión o manifestación podía ser contrastada empíricametne en su experiencia vital. La ciencia oficial, tal vez por la perniciosa herencia del positivismo materialista, tiende a sesgar aquella información que aventura la posibilidad de existencia de otras inteligencias superiores no humanas (o suprahumanas) y los efectos de su intervención en la realidad, lo cual produce la reducción a forzadas, torpes y absurdas explicaciones basadas en carambolas probabilísticas... que son infinitamente más increibles.

Sin embargo, no hace falta ser científico, como no lo era el hombre prehistórico para reconocer en el orden natural con que trataban a diario ciertas causas inteligentes e inferir que sobre todo ello gobernaba una inteligencia primordial, una fuente que abarcaba la totalidad de la existencia, un Todo. Esta totalidad y su poder unificador, junto con todas sus connotaciones, fueron integrados en el concepto original del Uno.

En el proceso de la creación, el Uno surge del vacío como una potencia absoluta de todo lo que es, se expande y se contrae en un pulso eterno atemporal, sin conciencia inicial de sí mismo. Desde su centro, la conciencia primigenia se proyecta en infinitas direcciones. Como nuestra mente es incapaz de abarcar el concepto de lo infinito, vamos a reducir el esquema anterior a una de sus infinitas posibilidades o realidades, que representamos como un círculo entorno al centro. La conciencia se refleja en la superficie y, al expandirse, alcanza el centro original tomando conciencia de sí misma. Nace el Dos y, con el, el concepto de dualidad que permite a la mente transitar entre dos polos. A nivel geométrico, esta acción implica, antes de la aparición en nuestro esquema del propio número, las raices de 2, 3 y 5, razones geométricas clave en geometría sagrada.

Acto seguido, para equilibrar el esquema de acción-reacción representado por la vésica piscis que hemos generado, surge la necesidad de equilibrio ya que la dinámica que se ha producido resulta inestable. Se requiere un nuevo punto de vista que estabilice el contínuo movimiento tesis-antítesis. Necesitamos realizar un proceso de síntesis coherente con los aspectos anteriores, por lo que la conciencia se desplaza de nuevo a un punto común e imparcial y nace el Tres. El Tres representa la creatividad, por una parte y la estabilidad, por otra. El triángulo es el símbolo del fuego. El 3 crea una estructura indeformable, el triángulo, y expande la conciencia original en dos dimensiones.


Pero para alcanzar la materialidad tridimensional, este esquema resulta insuficiente. Debemos expandir otra esfera desde cada uno los vértices del triángulo anterior y así adquirir una nueva perspectiva del conjunto. Esta estructura, para ser estable, deberá ser asimismo indeformable. De esta forma generamos el tetraedro, la primera estructura tridimensional y primer sólido platónico, el Cuatro y, en la representación sobre el plano, aparecen los cuatro vértices del cuadrado como reflejo del círculo que generó el triangulo. 

El Cuatro, por tanto, representa la materia y el cuadrado es el simbolo del elemento tierra. Estos cuatro primeros números generan los demás del sistema decimal mediante el procedimeinto gráfico de la Tetraktys pitagórica. Asimismo, replicando la expansión de esferas a partir de los puntos anteriores se genera el diagrama de la Flor de la Vida, la forma esencial de todo lo creado.


No realizaremos aquí un análisis pormenorizado del significado de los números y la geometría, simplemente valga esta breve exposición para entender que existe realmente un significado profundo sobre el concepto de los números instalado en nuestra mente colectiva. Por tanto, si es cierto que este campo mental tiene un notorio efecto sobre la realidad material que creamos, como nos indica la física cuántica, parece interesante alcanzar un mayor nivel de entendimiento acerca de su significado y la forma en que puede ser aplicado a efectos prácticos para nuestro bienestar individual y colectivo. La forma en que el hombre prehistórico alcanzó maestría en esta materia nos es desconocida y, sin embargo, podemos afirmar que existió sin lugar a dudas y que fué extensamente utilizado por todas las culturas.


La geometría sagrada constituye una de las manifestaciones materiales sustentables de estas relaciones numéricas en el mundo de la forma, al igual que ocurre con el sonido y la armonía musical, que responde a las mismas leyes en todo el espectro electromagnético. Sabemos que el universo es vibración, energía en múltiples formas de expresión y toda vibración puede ser reducida a una función numérica. También sabemos que hay vibraciones armónicas y vibraciones resonantes, así como disarmónicas y distorsionantes. Existen ondas constructivas y ondas destructivas y, en última instancia ¡estamos formados por ondas!  ¿cuales elegiríamos, si pudiéramos y conociéramos sus efectos y funcionamiento?

Diagrama de la Flor de la Vida, grabado con tecnología desconocida (similar al lasser) en la piedra granítica del Templo de Osirión en Abydos, Egipto. Según estudios recientes, data de la era megalítica...

El conocimiento numérico es independiente de los ruidosos canales de la historia, la arqueología, las lenguas antiguas, los artefactos, los mitos, la escultura, etc. Como el ave Fenix, es perfectamente reconstruible porque los números mismos son un conjunto de arqutipos eternos.
Richard Heath, en Los números Sagrados.

Personalmente, creo que debería llegar el día en que sea reconocido ampliamente el hecho de que las explicaciones que brindan la ortodoxia científica sobre el origen de nuestra raza son absurcedes consolidadas a base de repetirlas. Pero, no por más repetirlas llegarán jamas a ser ciertas y su descrédito se incrementa exponencialmente en todos los ámbitos. El porqué de tan necia perseverancia no debería preocuparnos; mejor ocupar energía y tiempo en investigar y barajar otras posibilidades. Entre la restringida (oportunamente) visión ortodoxa, el mito y la creencia hay un campo muy amplio plagado de evidencias materiales que, cada vez más, permiten inferir la existencia de un denso núcleo de conocimientos que no pueden haber surgido de manera casual o espontánea como resultado de la evolución de la especie. Negarlo es cerrar el paso a la verdad acerca de nuestra naturaleza y nuestro origen. De estos hechos puede deducirse los siguiente, al menos que exista una mejor explicación, que no conozco.


  • No somos la primera civilización humana que habita la Tierra.
  • Nuestro ADN no es, al menos totalmente, de origen terrestre.
  • El conocimiento numérico (y muchos otros) de nuestros ancestros ha sido heredado de otras civilizaciones anteriores y no desarrollado ad hoc por el hombre primitivo.
  • El sistema solar atraviesa ciclos de energía progresiva y regresiva, relacionados con la precesión de los equinoccios, y los procesos de evolución de cada civilización están sujetos a su influencia. Actualmente se inicia un periodo progresivo.
  • Siempre ha existido una casta encargada de cultivar, custodiar y administrar el conocimiento y este último no siempre está en las mejores manos.
  • El conocimiento ha sido codificado en infinidad de manifestaciones materiales por todo el planeta de forma que pueda ser decodificado y recuperado en algún momento. Podemos y debemos hacerlo.
  • Es imprescindible recuperar e integrar el conocimiento ancestral con la tecnología científica.
  • Nunca hemos estado solos en el proceso de evolución.
Se ha comentado en anteriores ocasiones que, dentro de este conocimiento ancestral existen tres premisas fundamentales en el universo. Estas premisas son compartidas por la ciencia moderna.


  1. Todo es energía, todo es vibración, todo es consciente y todo lo anterior es la misma cosa.
  2. Todo está en cambio y movimiento permanente.
  3. Todo está conectado y todo se comunica entre sí, intercambiando información.
Dentro de estos postulados, si todo está en movimiento y existen ciclos reconocibles por doquier, parece razonable que el origen de los números esté vinculado necesariamente a estos procesos cíclicos. Dentro de ellos, la observación de los ciclos de la naturaleza y el movimiento de los astros, así como el establecimiento de un método para registrar fenómenos cuantificables, mediante símbolos, parece ser la explicación natural de la aparición de los números, así como lo son la aparición de hitos, naturales o artificiales, en el terreno que permitieran reconocer en que punto del proceso nos hallábamos. Los planetas del sistema solar en su trayectoria celeste observada desde la Tierra dibujan un gráfico con zonas de avance y retrogradación que constituyen nodos o singularidades medibles y que reciben el nombre de sínodo planetario. Asímismo, la división del tapiz celeste es posible por la presencia de configuraciones fijas de estrellas o constelaciones conformando un mapa topográfico en movimiento.


"Casualmente" (sin causa), tal vez "causalmente" (a causa de), estos sínodos planetarios como, por ejemplo el sínodo de Venus que genera un esquema pentagonal en un periodo de 8 años (5/8) o el de Mercurio que forma una estrella de David, nos dan las claves de la armonía musical al igual que la naturaleza de los números y la división de la semana de 7 días.

Se dá la circunstancia también, coincidencia tal vez, de que los dos planetas que acompañan a la Tierra al interior del sistema solar, Mercurio y Venus, exágono y pentágono, expresan la misma geometría que los codones de ADN cuya estructura molecular es una combinación de un exágono y un pentágono que comparten uno de sus lados. Por este procedimiento los números 3, 4, 5 y 6 está asociados respectivamente a la Luna, el Sol, Venus y Marte así como sus propiedades generativas y el 7 al conjunto de la semana, constituida por el Sol (sunday), Marte (martes), Mercurio (miércoles), Júpiter (jueves) y Saturno (sábado) que conforman una estructura heptagonal en esta misma sucesión. La cantidad de relaciones y armonías entre planetas y constelaciones requeriría un gran volumen, así que baste con estos ejemplos sencillos para ilustrar que los número atesoran un contenido mucho más "jugoso" del que estamos acostumbrados a emplear, que todo ello está relacionado con los ciclos vitales terrestres y que, por tanto, el conocimiento y empleo de esta tecnología de la naturaleza fué y es importante para el desarrollo de nuestra civilización.


Todas estas relaciones simbólicas fueron asimiladas en la cultura a través de los mitos, en forma de dioses y leyendas que siempre tuvieron un transfondo importante de conocimiento encriptado en su simbología. Así, la astrología y la mitología están vinculadas positivamente por el conocimiento ancestral de los números y su significado, el significado responde a comprobaciones empíricas y, como consecuencia, resultados medibles y comprobables en cuanto a sus efectos. Por tanto, no resulta desdeñable el hecho de que determinadas proporciones o medidas empleadas por antiguas civilizaciones (y no tan antiguas) con el fin de producir un efecto concreto en determinados edificios de carácter emblemático, pueda ser deducido y replicado en una especie de ingeniería inversa para nuestros propósitos arquitectónicos.


El hecho es que, de forma poco expresa pero perfectamente deducible y comprobable, esta práctica ha continuado realizándose para diversos fines por las sociedades masónicas al amparo de la iglesia y las élites en el poder, como no dejan lugar a dudas sus monumentales actuaciones, con ejemplos como la catedral de Chartres, El Vaticano o la ciudad de Washington. Lo cierto es que los poderes que rigen (o lo intentan) nuestros destinos emplean los números y la geometría con ciertos fines (que no es el caso analizar) por una razón y es porque que son profundamente eficaces para ellos. La cuestión es que también son eficaces para generar bienestar, armonía, salud y para potenciar la creatividad, autonomía y evolución del ser humano en consonancia con la Tierra y el Cosmos, en lugar de emplearse para el control y la sumisión.

Las opciones son claras. O entregamos nuestro poder a los "padres de la Patria" para que decidan por nosotros o nos empleamos en decidir nosotros lo que más nos conviene. Es tiempo, hermanos.

Los números sostenibles, al contener conceptos y cualidades no tienen sentido alguno como meras cantidades sino que deben ser trenzados en armonía y constituirse en un todo interactivo entre sí y con el lugar geográfico, si hablamos de arquitectura. Los números se transforman a través de estas relaciones "mágicas" en geometría y cada geometría, como ya hemos citado en anteriores ocasiones, produce su propia música como emisores de ondas de forma. Las ciencias relacionadas con esta materia y donde procede encontrar estos fundamentos son la física (teoría ondulatoria), la radiónica, la gematría, la numerología, la astrología, la geometría sagrada y la metrología, así como la investigación historica de los procesos constructivos y sus rituales de activación energética. Hay que tener en consideración que junto con la parte material o física, coexisten otros niveles de densidad de forma simultánea, en forma etérica e interactiva. Todas las disciplinas anteriores aportan claves aisladas pero complementarias para el desarrollo de una gran teoría conjunta que corresponde desarrollar entre todos.



viernes, 6 de febrero de 2015

RECUERDOS DEL FUTURO. VISIONES DE UNA ARQUITECTURA INTEGRATIVA.

Parafraseando el título del urticante y polémico libro de Erich von Däniken, retomamos la idea de plantear una posible solución ante tanto desacarte de arquitecturas nocivas o incompletas. De momento, hemos repasado algunos ejemplos de cómo interpretar lo que NO funciona, pero ¿existe algún ejemplo, alguna referencia de lo que funciona? La respuesta es que solo hay indicios, ya que esta materia está por desarrollar aún (lo cual me parece fascinanate) y, sin embargo, podemos encontrar referencias de lo que sí podría funcionar.


Para ello vamos a establecer escuetamente lo que, a fecha actual y grosso modo,  serían los objetivos básicos en Arquitectura Integrativa y los factores implicados en cada uno de ellos que, como veremos, distan mucho de los establecidos desde los estamentos académicos ortodoxos. En cualquier caso, debemos tener en cuenta que no existen las respuestas, sino las preguntas adecuadas y que, con independencia de que se vayan normalizando algunos procedimientos con el paso del tiempo, la arquitectura es una cuestión de maestría individual y oficio del arquitecto (en la parte que le compete), no un asunto de manuales ó normativa como el derecho, por ejemplo.


1. El capacitor biológico.
  • Longitud y latitud para determinar el MODULO DEL LUGAR y establecer medidas armónicas.
  • Orografía, condiciones geograficas locales de la parcela y elementos de su entorno para determinar el flujo de las energías del lugar.
  • Información geobiológica para determinar las fallas, aguas subterráneas, radiaciones cosmotelúricas y artificiales, así como su incidencia sobre la edificación.
  • Composición del terreno y polaridad del material de la roca.
  • Criterios geométricos que van a gobernar el diseño según la función del edificio.
  • Absorción de electrones y conexión a tierra.
  • Materiales a emplear en la construcción.
  • La máquina cuántica. Resonadores y activadores energéticos. Ondas de forma.
  • Interdimensionalidad de la construcción.
2. El edificio autoregulado.
  • Funcionamiento bioclimático pasivo y activo para regulación de los parámetros de humedad y temperatura.
  • Captación y gestión del agua.
  • Saneamiento, depuración biológica y gestión de resíduos.
  • Ionización del aire y ventilación termoregulada.
  • Producción, almacenamiento y distribución de energía.
  • Producción de alimentos.
  • Absorción de CO2, producción de O2, O3, H y gas doméstico.
3. El artefacto.
  • Criterios funcionales, estructurales y materiales que determinan la forma del edificio en relación con su entorno. Relación FORMA/FUNCIÓN.
  • Condiciones y objetivos de la forma y los módulos empleados.
  • Criterios de proporción y geometría sustentable. Fractalidad.
  • Referencias biológicas.
  • Anclaje al terreno.
 4. La bioconstrucción y la tecnología.
  • Ciclo de producción y utilización de los materiales que requiere menor consumo de energía y recursos.
  • Reciclaje, huella de Carbono, etc.
  • Cumplimiento de las normativas y equivalencias.
  • Incorporación de nuevas tecnologías a la construcción.
  • Técnicas y biomateriales.
  • Sostenibilidad e impacto ambiental.
  • Integración del usuario, el edificio y el entorno. Ecosistema.
  • Conocimiento antiguo y conocimiento moderno integrados en la construcción.
Pero, pongamos nuestra vista en el futuro.


El esquema básico expuesto anteriormente puede ser ampliado o reducido utilizando criterios equivalentes que tiendan a integrar la multiplicidad de aspectos a considerar de forma coherente. No encontraremos en la actualidad (al menos, yo no he encontrado ninguno) modelos construidos que intenten abordar esta complejidad de forma práctica, motivo por el cual debemos buscar indicios o inspiraciones en arquitecturas que pudieran ser abordadas desde una visión integrativa y tecnologías que permitan llevarlas a cabo. 

 
Y, si hablamos del futuro de la arquitectura, estas intuiciones suelen venir del plano de propuestas más teóricas que prácticas. Personalmente, no me parece una mal comienzo, sobretodo porque los aspectos visuales que gobiernan este tipo de propuestas son útiles a nivel didáctico y, al desarrollarse en el mundo de las ideas, evitamos que la resolución práctica de los problemas que plantean constituyan una traba desde el punto de vista de la crítica (lo que no existe no se puede criticar). En cualquier caso, si me ha parecido oportuno alabar las buenas ideas de un ideólogo que trabaja en esta línea, Vincent Callebout, un arquitecto belga que basa sus diseños en los organismos biológicos y desarrolla sus propuestas sobre una visión única de lo que debería ser la arquitectura del futuro en convivencia y armonía, tanto con su entorno como con el ser humano.


Un ejemplo de integración de geometrías a través de símbolos de conocidas propiedades energéticas resonantes, como el trisquel y el diseño fractal del esquema triangular, que demuestra el conocimiento de recursos compositivos poco habituales (si bien, en contradicción con el emparrillado ortogonal de la torre que no comprendo muy bien).

La inspiración en la biología siempre constituye una referencia solvente.


La cuestión que plantean este tipo de diseños es la aplicación de sistemas constructivos que sean tan sostenibles como pretende ser la propuesta. La construcción biológica tradicional tiene grandes limitaciones para diseños en altura, en primer lugar, y para construir formas complejas con precisión, por otro. Por otro lado, no podemos renunciar a los principios de sostenibilidad a cambio de edificar en altura, por una cuestión de coherencia. Debemos ser conscientes de que la humanidad no puede ocupar el territorio de forma extensiva, más que en aquellos casos en que la actividad esté necesariamente vinculada al lugar, como es el caso de las actividades rurales. Por tanto, una solución sería buscar en la tecnología a un aliado que nos permita solucionar los problemas que plantean las limitaciones de los biomateriales y técnicas tradicionales mediante el desarrollo de nuevos materiales biológicamente compatibles, incluso, diseñados con propiedades específicas.  


A mi modo de ver, la tecnología de impresión por capas presenta importantes ventajas. Precisamente, son las geometrías singulares en las que, con mayor motivo, procede aplicar esta tecnología por una cuestión de coste evidente. El problema fundamental a resolver es el empleo de materiales reciclados, biocompatibles y no contaminantes en su producción.


La industria tradicional y, en particular, la que fabrica elementos constructivos únicamente produce tres tipos de piezas, de las cuales derivan todas las demás.

- piezas moldeadas
- piezas extrusionadas o lineales
- piezas laminadas linales o planas

A partir de aquí, se producen mediante mecanización o combinación de otras técnicas, piezas más complejas. Cada paso que se dá en el recorrido hasta el producto final consume una gran cantidad de energía, transporte, movimientos y medios humanos.

Además, para generar superficies complejas, se requieren unos medios y tecnologías extremadamente costosas, si se realizan a partir de los anteriores, donde cada punto en el espacio debe ser comprobado mediante sistemas georeferenciados. No obstante, la realidad demuestra que resulta prácticamente imposible una precisión inferior a varios milímetros y eso, cuando hablamos de piezas a medida obliga a hacer ajustes que, la mayor parte de las veces, resultan poco afortunados.

(*) Este diseño es perfectamente compatible con la disposición geométrica de las redes geomagnéticas.


La posibilidad que ofrece la impresión por capas permite.
  • Reducir el control de los errores al movimiento en el plano horizontal, bien sea de montaje de piezas o de montaje de la impresora.
  • Economía de materiales, que se reduce a producir un plástico termofusible, actualmente, pero que, en un futuro no muy lejano, permitirá imprimir con composites o morteros de gran resistencia.
  • Ahorro de energía y medios humanos, con los consiguientes beneficios para el medio ambiente y reducción de riesgos laborales.
  • Reducción de impacto ambiental, al poder utilizar materiales reciclados y biodegradables.
  • Absoluta precisión de geometrías complejas y producción de capas en una sola operación.
  • Economía de producción y mantenimiento, ya que la impresora es una máquina técnicamente sencilla. 
 


La técnica a emplear dependerá de la escala a la que trabajemos. Sin embargo, intuyo grandes posibilidades de integración de las técnicas y materiales tradicionales con la investigación y aportaciones de la ciencia contemporánea como, por ejemplo, el empleo de adobes o cob con materiales de cambio de fase y nanomateriales, la impresión por capas con biomateriales o las pinturas fotovoltáicas.

¿Porqué no aprovechar lo mejor de cada mundo?

miércoles, 17 de diciembre de 2014

RECONEXIÓN: UN PUENTE ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

El trabajo con las energías cosmotelúricas es materia delicada, pues muchos aspectos energéticos, como el orgón, son difíciles de medir directamente por procedimientos convencionales y utilizando aparatología electrónica. Los seres humanos estamos anclados a la razón y ésta nos inclina a pensar, de un modo limitante, que únicamente existe aquello que nuestros cinco sentidos básicos pueden percibir, principalmente el tacto y la vista, a pesar de ser conscientes de que tenemos otros sentidos, como el kinestésico, que también es un sentido muy "terrenal", al que no tenemos costumbre de poner atención. Desgraciadamente, este hombre moderno está tan culturizado que es incapaz de pensar fuera de la caja, entendiendo por caja el convencionalismo cultural o paradigma dominante de su ámbito de conocimiento, de modo que es habitual que el común mortal, en un alarde de inteligencia, haga el siguiente comentario ante cualquier alternativa al convencionalismo imperante "... si eso fuera cierto, saldría por la TV" o algo por el estilo. En realidad, si la humanidad ha evolucionado algo es, fundamentalmente, por haber salido de esta caja y no por permanecer en ella, lo cual pone de relive que dentro de la caja no hay NADA QUE INTERESE a quienes buscamos la verdad. La caja es un contenedor estanco al que únicamente se incorpora aquello que es coherente con su contenido y su contenido está estancado y muerto. Es necesario trascender la caja, superar sus límites y, ojo, no digo negar, sino trascender.



El hombre se diferencia de otros cuadrúpedos por su postura erguida, planta sus piés donde el resto apoya las uñas o la punta de sus dedos, tiene la columna vertebral en posición vertical, como una antena, y la cabeza en la parte más alta del cuerpo, de modo que funciona eléctrica y energéticamente como una eficiente antena, emisor-receptor de energía entre la superficie del planeta y el cosmos. Esto no puede ser casual, de hecho el desarrollo de la inteligencia humana tiene mucho que ver con ello y, desde una perspectiva bioelectomagnética, también resulta trascendente. Es comprobable que entre nuestra cabeza y nuestros pies existe una diferencia de potencial y que el agua de nuestro organismo, cargada de sales minerales, es un excelente electrolito, por lo que parece razonable pensar que esta función de conductor tiene un sentido biológico, al menos, como todos los animales y otro de una naturaleza, digamos, más "misteriosa", aunque evidente relacionado con la conexión cielo-tierra. 



También sabemos que existen multitud de fenómenos físicos que producen campos electromagnéticos y que nuestro biocampo interactúa con ellos. Por ejemplo, si nuestra ropa entra en fricción con un material aislante, el rozamiento genera una carga eléctrica estática. Si nos aproximamos a un motor eléctrico o a un campo eléctrico, este campo interfiere con el nuestro y nos transmite carga eléctrica, si pasamos bajo una línea de alta tensión (o sobre ella, que es peor) nos cargamos eléctricamente; si usamos (o, aunque no lo usemos) el teléfono móvil, las microondas que utilizan las transmisiones de telefonía nos cargan eléctricamente; si utilizamos una lavadora, una batidora, una cocina de inducción o vemos la televisión, nos cargamos eléctricamente; si el cabecero de nuestra cama tiene enchufes o interruptores de luz, que es lo habitual, o si tenemos un despertador electrico o el transformador del móvil a nuestro lado mientras dormimos, nos cargamos eléctricamente, incluso si el que lo hace es nuestro vecino, ya que los materiales de construcción son transparentes a las ondas electromagnéticas... y podríamos seguir. Existen personas extremadamente sensibles a estas influencias, lo cual, aunque es una gran molestia en sus vidas, no deja de ser también una garantía de seguridad respecto de los que no somos sensibles y las padecemos sin ser conscientes de ello.

INFORMACION SOBRE ELECTROSENSIBILIDAD
DOCUMENTAL SOBRE ELECTROSENSIBILIDAD


El porqué nos cargamos con todas estas influencias externas resulta evidente. La respuesta es que no podemos transmitir la carga electrica a ningún otro lugar porque estamos aislados por nuestra ropa, llena de fibras sintéticas, y por la suela de goma de nuestro calzado, fundamentalmente. Existen otras razones que deberían preocuparnos si las anteriormente expuestas no lo hacen y tienen que ver con los procesos inflamatorios del organismo. La inflamación, muy resumidamente, es una función de respuesta inmunológica que tiene como objetivo destruir y eliminar patógenos y células indeseables de nuestro organismo, es decir, es una función necesaria y benéfica para nuestra salud, en principio. El problema es que no se trata de una función inteligente sino de una respuesta de tipo electroquímico que obedece a un estímulo. Normalmente, este estímulo se produce en circunstancias en que la intervención es requerida para sanarnos y, en este caso, se denomina inflamación aguda... pero, existe otra respuesta inflamatoria, llamada crónica, que se produce como respuesta inmunológica a una supuesta agresión y cuyo carácter de persistencia es tremendamente perjudicial para nosotros, pues se convierte en una respuesta autoinmune, es decir, combate el organismo en lugar de sanarlo.
 

Pero ¿tiene esto algo que ver con la arquitectura? os estaréis preguntando. Tiene y mucho, con la arquitectura y con ciertas costumbres y hábitos que debemos reconsiderar. Así que, paciencia.Veamos qué ocurre con este tipo crónico de inflamación y sus consecuencias.


El contacto con la tierra ha sido tradicionalmente usado como medio de sanación en las culturas indígenas.

El origen es de naturaleza electroquímica. Los leucocitos especializados del sistema inmune generan y transportan sustancias cargadas positivamente (carentes de electrones) a las zonas dañadas o agredidas (por ejemplo, una herida). Éstas sustancias se denominan radicales libres y se encargan de destruir la materia orgánica con la que entran en contacto por una reacción electroquímica programada. Normalmente este proceso es selectivo y localizado, pero si nuestro campo electromagnético se vé alterado de tal manera que nos vemos cargados positivamente, de forma artificial, la respuesta bilógica del sistema inmune es automática y nos ataca indiferenciadamente, causando un deterioro progresivo del organismo, envejecimiento prematuro y exposición a todo tipo de enfermedades. Por supuesto, el empleo de fármacos antiinflamatorios en estos casos, sólo hace agravar la situación y añadir toxicidad al problema. No entraremos en una explicación técnica y pormenorizada del proceso y espero que lo anterior sea suficiente para entender lo poco que nos interesa estar en una situación de inflamación crónica motivada por acumulación de carga eléctrica positiva.


La solución mas inmediata y fácil a este problema es la siguiente. Conectarse a tierra. Simplemente, pruébalo!

Para más información sobre earthing.



Si estudiamos un poco nuestro entorno cotidiano, los materiales que nos rodean y con los que estamos en contacto permanente ¿qué conclusión podremos sacar?.

  • ¿Son materiales artificiales o naturales ?
  • ¿Son aislantes o conductores?
  • ¿Tienen superficies rugosas o lisas?
  • ¿Tienen salientes, picos, ángulos vivos, resaltes, rincones ó son formas curvas, ergonómicas y redondeadas?
Resumidamente, el primer grupo, no inteesa.

Por tanto, el diseño de nuestros edificios deberá contemplar esta circunstacia, de modo que favorezca en cada momento la descarga de electricidad estática de nuestro cuerpo, de todas las instalaciones y aparatos que existan en él y de todos los materiales y elementos de mobiliario que lo constituyan o contenga.

Este cambio de enfoque, debe hacerte consciente de que, independientemente del coste que tengan, hay materiales que no debes utilizar. Por ejemplo, no utilices laminados como pavimento si no están conectados a tierra con un sistema eficiente, están barnizados con un producto sintético, como el poliuretano, ó tienen acabado plástico, incluso una madera noble barnizada no es apta en nuestro caso. No utilices pintura plástica en los revestimientos, moquetas acrílicas ni materiales con revestimiento sintético. No lo hagas o provocarás que tus clientes enfermen. 



Caminar descalzo sobre una superficie húmeda, como la hierba o la arena de la playa, no sólo nos conecta eléctricamete a tierra, también tiene un efecto terapéutico al activar las zonas reflejas del pié, que asocian estas terminaciones nerviosas con los órganos internos y diferentes sistemas energéticoa del cuerpo. Por tanto, un hábito saludable será caminar descalzo o con calcetines de algodón o lana sobre un pavimento conductivo, como tierra, cerámica, hormigón pulido, piedra natural o madera de alta densidad tratada con aceite. Si tenemos alfombras habrán de ser de piel, lana natural, fibra vegetal, lino o algodón, nunca de material sintético. Los paramentos deberán ser cerámicos, de madera de alta densidad, cemento, cal o yeso y pinturas orgánicas o al temple, nunca plásticas.

La calefacción por suelo radiante, si es eléctrica, es nefasta, si lo es por agua en tubo de polietileno es menos mala, pero hay que tener en cuenta que el agua en movimiento activa las redes geomagnéticas y eso no nos interesa. El único suelo radiante que recomiendo es el que funciona por aire caliente, la famosa Gloria castellana, de origen romano según tengo entendido que, además, contribuye al funcionamiento bioclimático del edificio si se gestiona adecuadamente como intercambiador de calor en el sistema de ventilación.


El edificio, no sólo deberá tener conectada a tierra su estructura, sino disponer de una red de conexión a tierra con tomas disponibles en todas las habitaciones, donde deberemos conectar todo chisme eléctrico junto al que debamos permanecer cierto tiempo, sobre todo, por la noche. Esta instalación puede disponerse sobre la altura del rodapié y tendrá varios puntos de contacto a la red vertical de TT. Con esta disposición conseguiremos equilibrar el potencial electrico en la base de muros y tabiques y evitar, por tanto, la presencia de humedades por capilaridad, como efecto residual. Por otro lado, es importante que aquellos elementos de mobiliario que utilizamos durante un tiempo prolongado, estén conectados a tierra. Por ejemplo, el asiento de trabajo o la cama, ésta última, sobre todo si tiene estructura metálica. Por supuesto, hay que evitar los emparrillados metálicos no conectados a tierra, como los colchones de muelles. Introducir los pies en agua fría (con el desagüe abierto o en un recipiente conectado a tierra), caminar descalzo, etc elimina la carga estática que acumulamos y equilibra nuestro estado energético y eléctrico, como medidas básicas a introducir en nuestras rutinas diarias.

Otra forma de adquirir electrones para equilibrar la sobrecarga estática positiva, si no disponemos de la posibilidad de conectarnos a tierra, ó además de ello, es cargando la atmósfera que nos rodea de electrones libres de forma artificial, si bien esto requiere utilizar un aparato eléctrico adicional a lo muchos que ya tenemos y eso no es lo que pretendemos. Sin embargo es mejor utilizarlo que estar enfermo o expuesto a enfermedades contínuamente.
 
Los centros de trabajo y los lugares con mucha electrificación son aquellos en los que este tipo de aparatos debieran ser obligatorios. Hablamos de los ionizadores. Además, dado que funcionan con agua, puede añadirse la aromaterapia a sus funciones ya que la mayor parte de los aceites esenciales tiene efectos bactericidas y sirven para depurar ambientes cargados. Estos dispositivos son de uso común en hospitales y centros de salud. También se utilizan para tratar el agua de las piscinas y en las purificadoras de agua, aportando cualidades terapéuticas a este elemento.



La conexión a tierra del edificio tiene otros muchos beneficios menos evidentes pero igualmente benéficos, relacionados con la geometría sagrada, por ejemplo, que exceden la pretensión del presente artículo pero no debemos olvidar. Debemos tener siempre presente que en el universo todo está interconectado, todo está en contínuo cambio y todo se comunica entre sí. Entender estos tres principios es básico para integrar otros conocimientos y experiencias.


jueves, 10 de abril de 2014

¿QUE ES UN CAPACITOR BIOLÓGICO?

Uno de los aspectos más determinantes a la hora de evaluar la bondad o perniciosidad de un diseño arquitectónico es el de CAPACITANCIA. Es importante prestar atención a este concepto pues me atrevo a asegurar que, cualquiera que lo domine y aplique a sus diseños, introducirá una variable cualitativa a su arquitectura difícilmente superable, al menos, según los criterios de calidad arquitectónica que se contemplan en ARQUITECTURA INTEGRATIVA. Veamos de qué se trata.

La capacitancia es un término empleado principalmente en electrónica y que se refiere a la capacidad de acumular y mantener la carga eléctrica. Asímismo, un capacitor o condensador es el elemento "capaz" de llevar a cabo esta función. Pues bien, existe una relación comprobada científicamente entre la capacitancia de carga eléctrica de un ambiente y la biología que se refiere a que cuanto más capacitivo es un espacio, mejor prosperan en él las formas de vida... al menos, las compatibles con la vida humana, los animales superiores y las plantas (vida en el tercer nivel dimensional), ya que los hongos, bacterias y virus responden mejor a otras condiciones energéticas, al igual que los insectos. La aplicación de este criterio es la que ocupa el concepto de ARQUITECTURA BIOLÓGIA que podéis leer en este documento  de Arturo Ponce de León.


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Por tanto, conseguir que un espacio arquitectónico esté diseñado de modo que sea capaz de acumular carga eléctrica proporcionará a sus usuarios un nivel de confort superior, no evaluable por los simples parámetros de humedad y temperatura que nos enseñan en las escuelas, los cuales son solo unos factores, y no precisamente los más importantes, para determinar si un ambiente es favorable biológicamente o no (eso sí, son fáciles de medir, que parece que es lo único que interesa). Tal vez, deberíamos aprender a discriminar para ser precisos, conceptos como el confort térmico asociado a las condiciones de humedad y temperatura, del confort electromágnético o del confort bioenergético... lo que pasa es que, si lo hiciéramos, tal vez tendríamos que demoler más del 90% de los edificios del planeta y es mejor no plantearse el problema para no tener que resolverlo (así que, mejor lo metemos debajo de la alfombra). No obstante, nada impide que cualquier profesional responsable de su tarea se tome el trabajo de aprender a resolver esto y lo aplique a sus edificios, aún a sabiendas que no recibirá reconocimiento oficial (aunque seguro que lo agradecerán sus clientes).

(*) Aquí es importante hacer una pequeña aclaración respecto del tipo de carga que se acumula. No es lo mismo la energía orgónica, de naturaleza escalar y que se intercambia continuamente, es decir se encuentra en flujo constante, se retroalimenta o como lo se quiera entender, que la acumulación de carga estática. El acumulador o capacitor funciona de forma pulsante, es decir, acumula y distribuye, (del mismo modo que actúan los codones de ADN  a través de su estructura geométrica, combinando, alternadamente, moléculas exagonales (creación-captación) con pentagonales (distribución-potenciación) que conforman los puentes entre sus fibras helicoidales). La circulación de carga eléctrica se produce, del mismo modo, en un flujo constante de carga y descarga y es una energía "reconstituyente", por decirlo así. Sin embargo, la carga estática está constituida por iones de signo o carga eléctrica positiva y se produce en presencia de elementos aislantes, como los plásticos y los barnices, bien por fricción (suelas de goma contra pavimentos sintéticos o barnizados, por ejemplo), bien motivada por los campos electromagnéticos emitidos por la circulación (o simple presencia) de los circuitos eléctricos, equipos eléctricos, motores, transformadores, lámparas, etc que inundan nuestros hogares. Esta carga, hace presa en nuestro organismo y es inductora directa en la creación de radicales libres y la desestructuración de del polímero ideal de agua, de estructura geométrica hemioctaédrica o piramidal, en su forma de monómero (5H2O ==> H2O+H2O+H2O+H2O+H2O). Esta carga estática es tremendamente perjucicial para la salud y se hablará de ello en el artículo sobre la reconexión, que se encuentra en preparación.




La capacitancia, a los efectos biológicos está asociada muy directamente a la geometría, ya que es precisamente la simetría o asimetría de un campo electromagnético la condición que permite que las estructura vivas sigan un plan de desarrollo coherente. En este sentido, dado que la naturaleza utiliza este mecanismo de forma recurrente y sin ningún esfuerzo, lo lógico sería, en principio, utilizar los mismos  recursos que la naturaleza para crear nuestros entornos habitables. A grosso modo, este el el principio que sustenta el concepto de ARQUITECTURA BIOLÓGICA. A partir de aquí, llamaremos GEOMETRIA SAGRADA, en realidad a lo que es la geometría natural, es decir, la geometría coherente biológicamente o sustentable. De este modo, vemos que existe una estrecha relación entre la geometría y la capacitancia y, por tanto, entre la geometría y la vida, lo cual es muy interesante ¿verdad? Pero, también podemos sacar otra regla útil y práctica que es la siguiente. Los modelos que utiliza la naturaleza para su desarrollo pueden ser aplicados con éxito, en términos de sustentabilidad, a la arquitectura. Esto es muy interesante también ya que, en ausencia de otra fuente de inspiración, siempre podremos imitar los modelos naturales y así obtener espléndidos resultados. Algunos arquitectos ensayaron esta estrategia en su obra y ésta fué muy celebrada, como es el caso del gran Fernando Higueras. A pesar de no tener en consideración otros factores importantes esto pierde relevancia ya que, la"simple" aplicación del criterio de generación de geometría orgánica proporciona unas cualidades excepcionales a sus edificios. Escuchad con atención las sabias palabras del maestro.




Otro concepto importante a considerar es que, a parte de la geometría, existen ciertas condiciones que permiten a un capacitor funcionar como tal, esto se refiere a su composición. Es necesario, para que un capacitor o condensador funcione correctamente, es decir sea capaz de acumular carga estática para descargarla después, que se componga de sucesivos envoltorios metálicos (o conductores de electricidad) y aislantes, ya que es esta disposición la que le permite acumular la carga. Trasladando este principio a la arquitectura, conseguiremos un capacitor biológico a través de la forma adecuada y la composición de los cerramientos o la envolvente del espacio, altenando capas conductoras con capas aislantes, así de "fácil".

Veamos ahora, algunos fundamentos científicos asociados, no tanto a qué pasa con la electricidad, sino a lo que pasa con la biología. Para ello debemos remitirnos a las investigaciones de Wilhem Reich, uno de esos científicos "malditos" que, como Nikola Tesla, fue proscrito por decir la verdad y pretender que la humanidad se beneficiara de sus descubrimientos de forma alturista. Lo que Reich descubrió es que existe una energía en la naturaleza que, dondequiera que se encuentre o se concentre, comienza a generar espontáneamente... ¡la vida! Esta fuerza, capaz de reorganizar las estructuras de la materia allí donde la lógica científica indica que no debería ocurrir nada especial, ha sido denominada por diferentes culturas ancestrales y contemporáneas como life force (New Age), Chi (China), Prana (India), etc y Reich la denominó Orgón. Esta investigación viene a relacionar los conceptos electrónicos con los de la fuerza vital de la naturaleza que, al parecer, aún tratándose de campos energéticos de diferente naturaleza (electromagnética y escalar) funcionan, a efectos de su acumulación, a través de un mecanismo de similares características, lo cual nos es tremendamente útil a efectos de la práctica de la arquitectura.

Os dejo a continuación los enlaces de esta recopilación de artículos de Artur Sala, que merecen toda la atención y no tienen desperdicio para quien desee conocer el origen y fundamento de sus investigaciones, así como las posibles aplicaciones.

  1. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Primera Parte. Del psicoanálisis al orígen de la vida
  2. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Segunda Parte. Del orígen de la vida al descubrimiento de los Biones.
  3. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Tercera Parte. Del descubrimiento de los Biones a la energía orgónica.
  4. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Cuarta Parte. El experimento ORANUR, el D.O.R y el Eter. 
  5. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Quinta Parte. Orgonoscopio, resumen y formas de medir el campo orgónico.
  6. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Sexta Parte. Experimentos con biones y orgonitas.
  7. Wilhelm Reich y el descubrimiento del orgón. Séptima Parte. Construcción de un acumulador de orgón y experimentos.

El objetivo fundamental de un capacitor biológico es la generación de un campo con geometría toroidal de succión, a nivel energético, capaz de transformar el campo electromagnético en energía escalar productora de vida. Ello se consigue combinando diferentes estructuras geométricas cuyo origen básico son los cinco sólidos platónicos y empleando las razones geométricas fundamentales, dentro de las cuales tiene especial relevancia el número de oro, phi, de valor 1.618033988... cuyas propiedades serán objeto de otro artículo.

Dentro de las investigaciones sobre cómo la geometría es capaz de centrar la carga, tiene especial relevancia la investigación del Ingeniero Electrónico Dan Winter.


Finalmente, decir que otro mecanismo empleado para centrar la carga y conseguir puntos de implosión es mediante el recurso de la geometría fractal. La utilización recursiva de reducciones o ampliaciones matemáticas de un patrón, si además éste es de origen natural, cuando se aplican a las disposiciones espaciales y a la relación formal o los niveles jerárquicos, producen formas y espacios capacitivos en sí mismos. Existen diversos procedimientos compositivos para conseguir estos "arreglos". La generación de una geometría fractal a partir de una forma matemática puede ser original pero no siempre va a resultar eficiente a nivel práctico y la arquitectura es o, al menos debería ser, una disciplina eminentemente pragmática. Por ello, existen principios en geometría sagrada (ó sustentable) que, dentro de la complejidad de comprensión del mecanismo, son fundamentalmente simples a nivel de aplicación práctica. Los llamados sólidos platónicos son la base de la geometría sustentable, para lo cual es esencial conocer el proceso del génesis matemático de la flor de la vida.



Como resumen podemos decir que la cualidad fundamental de la arquitectura biológica es su capacidad para favorecer la vida orgánica del ser humano. Una de las características principales de un contenedor biológico es su capacidad de almacenar, transformar y distribuir la carga, concepto que se describe como capacitancia. La capacitancia se obtiene mediante la elección y disposición de los materiales de la envoltura y estructura del edificio, por un lado, y de la geometría de las formas de los elementos que lo constituyen y las proporciones espaciales, por otro.






lunes, 16 de diciembre de 2013

LA CASA VIVIENTE

El presente artículo viene a poner de relieve cómo la conciencia se extiende a todos los actos que la propia conciencia crea. Si la creación del hombre, en nuestro caso la arquitectura, tiene una intención consciente por cuanto viene a ser un complemento o extensión de nuestra parte física, la edificación tiene una interacción biológica y no se trata de una simple masa inerte. Veamos cómo y porqué.


En primer lugar, debemos partir de lo genérico y ampliamente aceptado por la ciencia ortodoxa. Sabemos, a través del postulado principal de la Teoría de la Relatividad de Einstein, que materia y energía son conceptos
equivalentes; es decir, puesto que todo a lo que tenemos acceso con nuestra percepción básica a través de los cinco sentidos es material, podemos llegar a la conclusión que aquello que vemos, tocamos, sentimos con nuestra piel, oímos o gustamos es, básicamente, energía en una forma más o menos densificada. También sabemos, en mayor o menor medida, que existen otros tipos de energía como la luz que recibimos del sol, la energía eléctrica que hace funcionar nuestros hogares, que un coche se mueve debido a la fuerza térmica producida al quemar combustible en el interior de su motor ó que la fuerza del viento es capaz de producir movimiento que se puede transformar en trabajo ó energía... y poco más. 



Para la mayoría de las personas de nuestra sociedad moderna es inconcebible ir más allá de aquello que se puede comprobar con la vista, el oído o el tacto y, dado que este nivel de experiencia limita mucho las posibilidades de conocer la realidad, el ser humano común recurre a completar su visión del mundo a través de información foránea que procede fundamentalmente de los dogmas de la cultura imperante, donde tienen una gran influencia los medios de comunicación de masas y la religión. En este contexto cultural, donde la información que recibimos viene ya predigerida y la experiencia personal es tan pobre, las posibilidades de comprensión de la realidad son realmente limitadas. La única fisura que existe en este sistema y que constituye la auténtica posibilidad de eliminar estas limitaciones es la posibilidad de comprobar personalmente que la cosmología oficial difiere sustancialmente de la realidad comprobable, a poca atención que ponga uno en lo que observa a su alrededor. Dicho esto, queda de manifiesto que el presente artículo va dirigido a una reducida minoría de personas, aquellas capaces de aceptar que la realidad es mucho más compleja y, a la vez, más simple si nos esforzamos en aceptar la existencia de otros niveles de energía a nuestro alrededor.


Básicamente, tendremos que aceptar que, en cuanto materia, somos esencialmente constituidos por energía, pero ¿qué clases de energía hay? Los experimentos más popularmente conocidos de la física cuántica ponen de relieve la existencia del pensamiento o, generalizando, la conciencia como la enzima o catalizador que precipita o condensa la materia, luego estamos hablando de una energía cuyo origen es la conciencia y, en última instancia, de que todo es y, por tanto, tiene consciencia. Pero ¿cómo crea, como codifica la conciencia esa energía para condensar la materia? La física moderna también reconoce la existencia de múltiples dimensiones que coexisten y cuyas energías permean e intercambian información en diferentes niveles. Además, toda energía es susceptible de ser codificada y reducida a una vibración con una forma de onda determinada. El código formativo puede expresarse matemáticamente, es decir geométricamente. Por tanto, queda manifiesto que existe un campo de conciencia que emite formas de onda (u ondas de forma) que pueden ser expresadas geométricamente en múltiples dimensiones y que se manifiestan en cada una de ellas de forma específica.

Si llegamos a la conclusión de que toda materia está originada por la conciencia y que somos parte de ella, entonces, es fácil poder reconocer que el universo es una gran sopa de conciencia y que, consecuentemente, todo lo que nos rodea está constituido por diferentes formas de manifestación de este fenómeno. Este fenómeno es único aunque se manifiesta de forma múltiple y cada aspecto de la manifestación remite a la totalidad, lo cual no es más que una descripción del concepto holográfico, otro de los puntales de la física moderna. A su vez, el concepto holográfico nos remite al de fractalidad, que no es más que una propiedad que manifiesta la autoreferencia y posibilidad de anidamiento geométrico de forma infinita y, por tanto, de acumular, transmitir y comunicar información entre lo grande y lo pequeño, haciendo expresión del célebre Principio Hermético de Correspondencia “como arriba, es abajo” enunciado hace más de 5.000 años.


Otra idea importante está relacionada con el concepto de campo, entendido como ese lugar físico o conceptual en el que rigen ciertas fuerzas y leyes de funcionamiento. La energía se organiza a través de campos y existen campos energéticos muy diversos, todos ellos con un origen consciencial. Una de las propiedades que contempla la teoría de campos es su capacidad de interferencia. Es decir, existen niveles de energía en los que los diferentes campos pueden alterar las condiciones de otros campos si entran en contacto o se superponen con ellos. Finalmente, es necesario dar una pincelada sobre la anatomía energética del hombre, aunque aquí ya entramos en sutilezas en las que la ciencia ortodoxa no tiene instrumental para medir y calibrar.


Podemos identificar, a nivel básico, un componente material y energético en el estado más denso que llamamos campo o cuerpo físico-etérico, también una parte regida por cierta sensibilidad y lenguaje interno de tipo emocional que, si bien se superpone a la anterior, intuimos como algo con un funcionamiento diferente y que tiene cierta autonomía, el cuerpo emocional; además, podemos identificar una tercera parte regida por el pensamiento, las imágenes, los sonidos y palabras, el razonamiento, etc que constituye el cuerpo mental y aquí nos quedamos, de momento. Esta relación energética del hombre y todo elemento terrestre con el cosmos se manifiesta a través de las seis direcciones espaciales, cuatro horizontales asociadas a los puntos cardinales, el eje magnético y la rotación terrestres y dos verticales, una cósmica y otra telúrica y cuya expresión geométrica es el octaedro.
 

Dado que toda energía se corresponde con una forma y esta relación es biunívoca, a cada forma corresponde un patrón energético. Esto se cumple tanto a nivel de la geometría de una molécula de ADN como al nivel de una pirámide egipcia o al de una esfera solar. Toda materia se corresponde con una forma interna, por su composición molecular y una forma externa determinada por sus límites espaciales y toda forma crea un campo de energía en una frecuencia propia, llamada onda de forma que puede interferir con la energía de otros campos de similar nivel de vibración. En este sentido, las ondas de forma interfieren directamente con los campos energéticos sutiles del ser humano, el cuerpo etérico, el astral y el mental, básicamente, y pueden ser bioestimulantes, neutras o biodegenerativas. Cada material también genera o induce campos de energía procedentes de su estructura interna a nivel molecular. La información que contienen estos campos puede ser de origen natural o codificada artificialmente por diferentes procedimientos, como en el caso de los símbolos, mandalas y yantras, los remedios homeopáticos o florales o, bien, los resonadores radiónicos, por poner algunos ejemplos. Este punto es esencial cuando se trata de una construcción habitable, tan esencial como desconocido. Existen, además, infinidad de otros campos de energía que interfieren con el biocampo humano, ondas de radio, microondas de telefonía móvil y wifi, ondas ELF producidas por la corriente eléctrica, las generadas por todos los aparatos eléctricos y pequeños transformadores de la vivienda, etc, todas ellas nocivas y capaces de atravesar cualquier material de construcción, lo mismo que ocurre con las emisiones que estudia la radiestesia, procedentes de las líneas geomagnéticas de la Tierra, redes en forma de cuadrícula según los ejes magnéticos terrestres y a 45º de los mismos que tienen diferentes dimensiones y actividad geopática, la cual se incrementa en presencia de otros campos electromagnéticos y en la vertical de corrientes de agua subterránea (incluidas las aguas canalizadas y desagües) y fracturas o fallas geológicas. 


Más allá de todo lo anterior, se encuentra la propia energía vital que ocupa la biosfera terrestre, cuya generación y movimiento es imprescindible para alimento de todos los organismos vivos y que recibe diferentes denominaciones según la cultura de que se trate, tales como éter, qi ó chi, prana, orgón, etc y a la que, en coherencia con esta exposición, llamaremos energía etérica pues su función principal es nutrir el cuerpo físico-etérico. La gestión de esta energía en relación con las construcciones es el objeto de disciplinas como el Vastu o el Feng Shui, cuando tratamos con espacios habitables. 


Si utilizamos una analogía biológica, cada parte de una vivienda se puede asemejar a las constituyentes de los sistemas vitales. Así podemos ver como una vivienda dispone de una estructura o esqueleto y una piel o cerramiento, un sistema circulatorio y de evacuación de aguas, un sistema nervioso o eléctrico, aparato digestivo o cocina, sistema respiratorio con ventanas y puertas que, a su vez, permiten ver y establecer un contacto con el exterior, un sistema de regulación de la temperatura y, asimismo, las funciones de dormitorios y baños pueden asociarse a ciertas funciones orgánicas. Por tanto, a nivel conceptual, la vivienda se podría asemejar bastante a una réplica inanimada de un ser vivo ¿no es cierto? Además, la vivienda dispone de ciertos organismos, humanos o no, que circulan por su interior realizando diferentes actividades y haciendo que las funciones de la vivienda, a su vez, entren en acción. Por tanto, la casa se construye para vivirla y, en mi opinión, aquello que se vive también tiene vida, pues la complejidad de campos de enenrgía y conciencia que la constituyen entran en convivencia e interferencia necesariamente con los de sus habitantes y visitantes, constituyento un todo. Pero ¿es esto un despropósito? Las antiguas tradiciones esotéricas y mágicas, como la Kabala hebrea, hablaban de procedimientos para animar la materia inerte mediante la construcción de un gólem, por ejemplo, acción en la que tiene un papel fundamental el componente ritual e intencional. Con independencia de lo estrafalario que esto pudiera parecer, considero que, al menos a cierto nivel y a la vista de todo lo comentado anteriormente, no se puede descartar el hecho de que, cuando se construye una vivienda y se pone una gran carga emocional y esfuerzo en tal empeño, se cuida el lugar donde se asienta y los materiales que la constituyen y se contemplan los factores y posibles afecciones antes mencionadas, más aún si se construye con las propias manos, existe un ritual de acción e intención mediante el que proyectamos deseos y emociones por el cual, esa construcción o conglomerado de materia, adquiere forzosamente un cierto nivel de coherencia consciente que será muy provechoso para sus ocupantes si se ha atinado lo suficiente. Del mismo modo, si no se han considerado las posibles afecciones negativas, bien procedentes del terreno, del entorno electromagnético, de los materiales de construcción, de las formas empleadas o de cómo funciona y circula la energía etérica por la vivienda, cosa que me atrevo a afirmar ocurre en el 99% de los casos, adquirir y habitar una vivienda se puede convertir en una auténtica lotería de imprevisibles consecuencias.


La vivienda puede ser un espacio amigable que aporte vitalidad y prosperidad a sus habitantes, armonía en las relaciones, un espacio saludable y sanador para la familia y, como no, un campo de energía viva y consciente que actúe en resonancia con nuestros campos sutiles y contribuya al propio desarrollo evolutivo y espiritual. Con esta intención se elevaron en la antigüedad magníficas construcciones cuya presencia aún nos sobrecoge. 

También existen casos particulares de construcciones donde nuestro inconsciente envía señales negativas y nos producen inquietud y rechazo. No discutiría que ciertos edificios poseen un refinado nivel de inteligencia
derivado de sus formas y su integridad geométrica interna y externa. En cualquier caso, si atendemos a la relación materia-energía-conciencia y al poder creador del pensamiento reforzado por las emociones y los procesos rituales, podemos comprobar que todos estos ingredientes se encuentran presentes en la construcción de una vivienda y, por tanto, esta construcción es algo cualitativamente más complejo que un simple contenedor hueco. 

Por otro lado, una construcción puede acumular tal cantidad de infortunios como para llegar a ser tremendamente perjudicial para sus ocupantes. Esto puede traducirse en problemas de salud, laborales y relacionales y, si bien el caso extremo es excepcional y la mayor parte de las edificaciones se encuentran en una zona intermedia, el asunto es lo suficientemente grave como para ser ignorado sin más. También es preciso decir que la mayor parte de las construcciones existentes, yo diría que actualmente un 75% al menos, se encuentran entre el estado neutro y el más nocivo dado que, debido a la acumulación de factores negativos en las ciudades, donde se concentra la mayoría de las edificaciones, la calidad biótica es siempre inferior a los niveles necesarios para nutrir nuestro organismo. El 90% del espacio urbano actual se puede considerar enfermo en cuanto a los niveles energéticos biocompatibles se refiere. Este es el motivo por el cual sentimos esa acuciante necesidad de contacto con los espacios naturales. 

(*) Chi negativo

Afortunadamente, cada vez un número mayor de personas escapan de los patrones de pensamiento dirigido y adquieren conciencia, aunque sea a nivel intuitivo, de que algo no marcha por el camino adecuado en la vorágine de las ciudades, que se pierde más de lo que se gana en términos globales y que merece la pena plantearse alternativas más inteligentes y saludables. Todos ellos acabarán triunfando con las decisiones amparadas en esta intuición. 

(*) Chi positivo

Por cuanto al diseño se refiere, no existen limitaciones a la creatividad de los arquitectos en cuanto a las posibilidades pero, evidentemente, hay formas más fáciles de manejar que otras o, podríamos decir, menos peligrosas. Quien arriesga, debe hacerlo con un gran dominio y conocimiento de lo que ello implica, sabiendo corregir y equilibrar el conjunto para crear un todo armónico. Una forma no tiene por que ser pura para ser eficaz energéticamente, sino guardar ciertas proporciones y relaciones. Se trata de coherencia y armonía, simplemente. El diseño es un juego consciente donde la propia percepción, si la educamos, establece un buen criterio de validación. Podemos hablar de una forma absolutamente segura como es el círculo y la esfera, aunque tiene sus limitaciones y de nada servirá, además, si la construimos en materiales inadecuados como hormigón armado o sobre una geopatía agresiva. Los materiales naturales utilizados en bioconstrucción son mayoritariamente de una calidad bioenergética favorable o, en el peor de los casos, neutra, mientras que el acero, el aluminio y el plástico generan ambientes cargados positivamente por diferentes motivos y bloquean el flujo energético, lo cual no es nada saludable. Resulta difícil, por no decir imposible, encajar en un nivel de excelencia todos los factores que intervienen en el emplazamiento, disposición, forma y construcción de una vivienda si bien, la sola consideración de los mismos nos llevará a descubrir nuevas posibilidades creativas donde el resultado de la experiencia sea más importante que nosotros mismos. Todo lo que rodea a la edificación tiene influencia sobre ella y, por tanto, debe ser considerado y esto es aplicable, tanto a nivel físico como en lo cultural o social.