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martes, 3 de diciembre de 2013

EL CIMIENTO EN ARQUITECTURA INTEGRATIVA

El basamento, fundamento o cimiento es uno de los elementos de mayor importancia de una edificación y curiosamente algo que,  la mayoría de las veces, se considera un simple componente técnico que no requiere demasiada atención, al punto de ser el último objeto de diseño y dimensionado exclusivamente en función de la carga, la geometría de la estructura y la capacidad portante del terreno. Hoy va a quedar clara la necesidad de prestársela debidamente y, para ello, debemos entender primero en qué consiste exactamente y qué relación tiene con el resto de componentes del edificio bajo una perspectiva de arquitectura integrativa.


Todo elemento sobre este planeta interactúa en tres planos diferentes y éstos, a su vez, interactúan entre si (recordemos la teoría de sistemas, los campos interferentes, etc). Dicha interacción viene, en nuestro caso, a relacionarse con la propia que establece el ser humano en dichos planos, dado que podemos entender la casa (edificación), en cierto modo, como una extensión de él mismo. A saber, la relación con el cosmos ó "lo que viene de arriba", la relación con la tierra ó "lo que viene de abajo" y la relación con el ambiente ó "lo que viene del horizonte".  El paradigma geométrico que manifiesta más evidentemente este esquema, además de otras muchas cosas, es el gran octaedro de Giza cuya mitad emergente es popularmente conocida como la pirámide de Keops, donde quedan reflejadas las seis direcciones principales, dos verticales, cósmica y telúrica, dos en la dirección de rotación de la tierra, este y oeste y dos en la dirección de los ejes magnéticos, norte y sur.


Lo primero que debemos integrar es que el cimiento ejerce de medium entre el edificio y la Tierra. Por tanto, a través de él se canalizan todas las energías telúricas que emanan desde su interior y también se transmiten, comunican, bloquean ó descargan al terreno las energías de la edificación. En segundo lugar, la forma geométrica del edificio debe encontrar alojamiento, no solo apoyo para transmitir la carga, como si de un pisapapeles se tratara. Nuestro edificio debe encajar en medida armónica con la estructura geomagnética, el entorno y la morfología del terreno. Ademas de lo anterior, la dimensión temporal, el momento de iniciar la construcción, tiene una influencia de naturaleza astrológica y numerológica que debe ser considerada y ritualizada con el fin de enfocar y canalizar ciertas energías en el camino más favorable para la función u objetivos de la edificación y sus promotores ó futuros usuarios. La simple consideración de este hecho, obviamente por pura ignorancia, como una superstición sin fundamento no elude, de ninguna manera, los efectos que tiene la elección del momento para iniciar la edificación. El ritual de colocación de la primera piedra de un edificio tiene relación con este acontecimiento, aunque la razón de su existencia haya pasado al olvido. Cada cosa tiene su importancia y, tanto el inicio como el final de un proceso, tienen mucha (Recordemos también cómo se celebra el remate de la cubierta o cubrición de aguas con la puesta de una bandera. En ese caso se trata de ritualizar el momento de la conexión del edificio con el cielo). En última instancia, los cimientos establecen el límite entre el espacio delimitado por el hombre, y que lo cobija, con respecto a la materia mas densa del terreno y lo que se oculta tras dicho límite, algo que puede tener diferentes niveles de interferencia con la edificación. Es imposible dar aquí todas las explicaciones necesarias para iluminar a los incrédulos, y además no es esa mi intención, como tampoco lo es crear una guía de técnica constructiva para perezosos o vagos. Mi intención es únicamente activar aquellas preguntas que resuenan en el fondo de cada persona que lee estas líneas y marcar ciertas indicaciones o direcciones. Recordad que sólo quien busca, haya y sólo quien prueba, sabe.


Respecto al primer asunto, deberemos considerar tanto la calidad biótica del terreno, en general, como las posibles geopatías existentes bajo nuestros piés. La calidad biótica es más o menos homogénea en toda la biosfera y apta para la vida humana, por cuanto su vibración energética o etérica, de la cual nos nutrimos, es ligeramente superior a la nuestra y, por tanto, existe una diferencia de potencial positiva nuestro favor. Entonces ¿por qué deberíamos escoger el lugar? Sencillamente, ocurre que existen alteraciones del campo biomagnético terrestre que reducen el nivel de energía etérica que necesitamos para vivir saludablemente. Estas alteraciones pueden ser de origen natural, como las aguas subterráneas, las fallas geológicas o la existencia de gas radón que emana de las masas graníticas principalmente, y también de origen artificial, como la contaminación química, radiológica y electromagnética ó electrosmog que, además, tienen la "virtud" de activar geopáticamente las redes geomagnéticas (para más detalles sobre el asunto sería conveniente realizar un curso de geobiología y radiestesia con algún profesional competente ya que, aunque hay libros bastante útiles, aquí manda la experiencia como en todo).


En relación al anclaje del edificio, es necesario conocer previamente la traza electromagnética del terreno. para ello, lo más cómodo es utilizar el módulo del lugar ó módulo solar, el cual hay que determinar mediante una serie de operaciones relacionadas con la salida y puesta de sol, en los equinoccios y solsticios, para la latitud donde nos encontremos. También es muy importante coordinar esta medida con el múltiplo del módulo promedio de la red Hartmann, que determina la frecuencia de resonancia de la geometría del edificio con la red geomagnética terrestre y es la que permite anclar dicha red con los muros del edificio. De este modo, evitamos que dicha red se mueva, como ocurre de forma natural cuando no hay interferencias, además de convertir el edificio en un capacitor biológico, algo de lo que se hablará en otro apartado. De todos es conocida la oscilación de la declinación magnética o diferencia entre el eje magnético terrestre (el que marca la brújula) y el eje de rotación o geográfico y, dado que la red geomagnética se alinea con el eje magnético, las variaciones que sufre éste último se trasladan a la superficie del terreno igualmente. Pues bien, esto no ocurrirá si hemos anclado correctamente nuestro edificio, tal como se venía haciendo en los edificios religiosos hasta el siglo XVII. Podemos comprobar cómo todas (aunque no tengo la certeza de esto) las iglesias y ermitas anteriores a esta fecha tienen sus muros sobre la red de Hartmann y, por tanto, adoptan este módulo también en su geometría. Aparte, la variación del módulo del lugar aumenta (en la direccion E-W) en latitudes más  al sur y disminuye en latitudes más hacia el Norte, debido a la esfericidad de la tierra y la inclinación de su eje de rotación respecto del plano de la eclíptica, si bien no existe una relacion angular exacta que se pueda establecer matemáticamente en función de la latitud y, por tanto, lo mejor es medir y promediar. Como dato, meramente informativo, para la latitud de Madrid, el módulo del lugar viene a medir aproximadamante 7,51 mts, que es la distancia entre cuatro líneas Hartmann consecutivas que circulan en dirección N-S (aproximadamente 5,00 mts, si tomamos tres líneas). No obstante, repito que se trata de un valor empírico y que conviene determinar en cada momento. Además, es necesario conocer la ubicación de las líneas para utilizarlas en el replanteo del edificio, como base, y no crear interferencias en la red. Otra forma de fijar la red al terreno es mediante geopuntura, utilizando bloques de piedra paramagnética para marcar los ángulos del edificio o, incluso, fuera del mismo si hemos escogido una forma geométrica diferente al rectángulo. Teniendo estas consideraciones en cuenta, a la hora de plantar el edificio sobre el terreno crearemos una relación armónica de la construcción con su entorno y la conectaremos conscientemente con las energías cosmotelúricas.


Otra consideración importante sería elegir el momento propicio para iniciar la construcción, en primer lugar ya que, al igual que las personas nos vemos influenciadas al haber nacido en un momento determinado por la energía que recibimos en función de la configuración astrológica de ese instante, cualquier acción que realicemos lo está y los inicios de cualquier tipo son hitos importantes que marcan muchas veces el desarrollo posterior de los acontecimientos. La astrología era una de las disciplinas clásicas en los estudios académicos antiguos y, si bien se encuentra actualmente muy devaluada por la ignorancia de los "nuevos astrólogos", a buen seguro, quien esté interesado en aprender encontrará las fuentes adecuadas para acceder al conocimiento correcto que, por otro lado, ya no está restringido a una clase elegida sino se encuentra al alcance de todos los que realmente lo deseen adquirir. Por otra parte, este momento de inicio de la construcción debe quedar enfáticamente determinado mediante el ritual adecuado. Esta operación ritual permite añadir a las energías del momento aquellas que conscientemente consideremos más propicias para el buen fin de la construcción. Así, añadir a esa primera piedra los símbolos o elementos adecuados tendrá un efecto resonante a nivel permanente con la propia edificación. Por supuesto, la colocación no debe realizarse al azar, sino en aquel sector de la casa que sea más representativo para la función que deseemos potenciar.


Finalmente y no menos importante es resolver la función de la cimentación como límite entre el edificio y el terreno (En cuanto al aspecto de repartir la carga del edificio, existe mucha y buena información técnica, además de tratarse de un tema de dominio público en el que no me voy a entretener). Volviendo al asunto, si bien se trata también de un tema técnico es importante añadir ciertos matices relevantes. Normalmente, los estudios geotécnicos hacen un exhaustivo relato de la composición, resistencia, granulometría y humedad del terreno, pero no proporcionan información sobre la existencia de circulación de flujos de agua subterránea, sobre todo si es profunda, lo que llamamos venas de agua en radiestesia o venas de dragón en la geomancia china, así como tampoco se incide sobre la existencia de fracturas geológicas o fallas. Hemos de tener en cuenta que las aguas subterráneas alteran, casi siempre de forma nociva, los campos electromagnéticos naturales y artificiales debido a la interferencia de la carga eléctrica que se genera en el rozamiento (intercambio de iones) de las moléculas de agua con los diferentes materiales del terreno por el que transcurre. En el caso de las redes cosmotelúricas, que actúan como muros electromagnéticos invisibles formando una retícula, la presencia de venas de agua las hace más patógenas cuando coincide con ellas, creando puntos que succionan literalmente energía de nuestro biocampo y que podemos considerar como geopatías más o menos graves. No es muy recomendable dormir, trabajar o permanecer mucho tiempo sobre una geopatía si estimamos nuestra salud. Si tenemos sospecha sobre si un lugar determinado de la casa es geopatógeno, hagamos la siguiente prueba (no se requieren conocimientos radiestésicos). Pongamos el almohadón o la cama del perro en este punto e indiquémosle que este será su nuevo sitio para dormir. Si el animal lo acepta de buen grado, casi con toda seguridad (a no ser que ya esté durmiendo habitualmente en una geopatía, por obligación) este será un lugar neutro y podemos estar tranquilos. Pero, si por el contrario, el animal rehusa dormir en ese lugar... mejor cambiemos nuestra cama o sitio de trabajo a un lado (a más de un metro del anterior). Este experimento no funciona con gatos ya que estos animales se sienten cómodos en lugares geopáticos. El otro factor clave son las fallas. En este caso, también se produce una superposición de campos geomagnéticos con la línea de la falla, que se activa al oponer, debido al desplazamiento de capas del terreno, materiales de diferente composición que generan su propio campo eléctrico. Tanto las venas de agua como las fallas influyen sobre la superficie con independencia de su profundidad (es decir, puede ser indetectable por medios técnicos y estar a más de cien metros de profundidad, que afectará de la misma manera), por lo que conviene realizar un estudio detallado a nivel geobiológico y evitarlas en la medida de lo posible. También hay que decir que debemos incluir como venas de agua las generadas artificialmente por la edificación, tanto las acometidas de agua como, sobre todo, los desagües. Finalmente, y esto es exclusivo de las fallas, cuando estas se producen en material granítico, lo cual es muy frecuente, pueden liberar gas radón, un gas tremendamente contaminante que se genera en las profundidades dentro de las masas magmáticas, difícil de detectar y menos de erradicar, en cuyo caso estaremos obligados a ventilar profusamente los locales afectados o, bien, crear un forjado sanitario perfectamente ventilado para disiparlo, ya que se filtra por cualquier fisura existente.

Algo hay que decir también de los materiales a emplear. Preferentemente, como en toda la construcción, deberán evitarse, siempre que sea posible, productos sintéticos, muy procesados y metales (si, el acero de las armaduras también lo es). El tema de los materiales de construcción será tratado individualmente, así como la gestión de las humedades. Por ahora, suficiente.

jueves, 16 de mayo de 2013

RADIESTESIA Y LUGARES DE PODER: por EPIFANIO ALCAÑIZ


 ULTIMA HORA: 

Finalmente, el vídeo no se ha podido subir, por falta de calidad, de modo que Epifanio ha subido un resumen en audio de la charla cuyo enlace os dejo más abajo. Para cualquier consulta sobre el tema, podéis dirigiros directamente a él en su página web www.radiestesiaysalud.com.

Entiendo que este tema pueda sorprender a cualquiera que se aproxime por primera vez a la radiestesia, por lo que recomiendo que no se hagan ideas preconcebidas y permanezcan permeables a la información que les pueda llegar sin emitir juicio alguno. Si es momento de aproximarse a este conocimiento les llegará de una u otra forma. Si no es así, no hay que darle más importancia.

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Por razones personales, Juan no podrá asistir a la presentación, por lo que EPIFANIO ALCAÑIZ, primer espada en materia de radiestesia a nivel nacional, se ha brindado amablemente a dar la CONFERENCIA DE RADIESTESIA: "LUGARES DE PODER" este viernes, 31 de mayo a las 7:30 PM en el mismo lugar previsto Club de Padel Suanzes (Pza/Juan Antonio Suanzes 2. metro Suanzes. Madrid). Estoy seguro que quedaréis encantados con la charla.


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CURSO DE INTRODUCCION A LA GEOBIOLOGIA
Para todos los que estén interesados en conocer los principios de la GEOBIOLOGÍA y entender de qué forma le pueden ayudar en su desarrollo personal y profesional, arquitectos, ingenieros, médicos, terapeutas, etc, os propongo asistir a este curso de fin de semana, de la mano de Juan Saez, a celebrar en Madrid el primer fin de semana de junio.

Asímismo, podréis asistir a la PRESENTACIÓN GRATUITA del libro Geobiología Consciente, del mismo autor, a celebrar el 31 de mayo.

Juan es un profesional con mucha experiencia formativa que no se prodiga demasiado por Madrid, de modo que considero una gran oportunidad para quien quiera aproximarse a esta disciplina y conocer las posibilidades que le ofrece. Por mi parte, absolutamente recomendado.

viernes, 26 de abril de 2013

COMO CREAR UN LUGAR DE PODER

Entramos en uno de los temas importantes de radiestesia y alquimia. Los conocimientos ancestrales de estas disciplinas fueron desarrollados para aplicaciones prácticas y ésta es una de ellas. Si nos remontamos a la antigüedad hasta el origen de los tiempos en que la humanidad empezo a cubrir la Tierra (al menos, la humanidad presente, que es de la que tenemos mayor información ya que se datan hasta trece civilizaciones anteriores a la nuestra sobre este planeta), veremos que, desde el origen aparecen grupos artificiales de piedras, megalitos, dólmenes, menhires, taulas, cromlech, etc que, supuestamente, tendrían un carácter ceremonial o religioso. Obviamente, estos lugares, aparentemente arbitrarios en su elección, deberían reunir alguna condición especial para ser elegidos con motivo de una función tan relevante como esta.


Aparentemente, nada distingue estos emplazamientos de otro cualquiera, así que veamos que ocurre a los ojos de la geobiología. Lo primero que vamos a encontrar, siempre que estas construcciones sean auténticas, es una alteración cosmotelúrica, normalmente producida por la coincidencia de venas de agua con cruces de las redes geomagnéticas terrestres. Sabemos que, en principio, cualquier alteración telúrica de estas características puede suponer un grave riesgo para la salud de quienes se exponen a ella de forma prolongada, pues su nivel bioenergético suele estár por debajo de las 6.000 UB (Unidades Bovis) que sería el límite inferior de tolerancia humana, a partir del cual, resulta nociva la exposición a un campo geomagnético. ¿Porqué, entonces, situaría alguien un altar o un lugar que requeriría, cuanto menos, unas condiciones especialmente favorables?


En realidad, también existen alteraciones cosmotelúricas favorables en la naturaleza, por encima del nivel biótico humano (aproximadamente, entre 6000 y 7500 UB), en rangos de 9000, 11000, 13000, 19000, 24000 y 33000, UB las más conocidas y que reciben el nombre genérico de vórtices para distinguirlos de las geopatías. Estos puntos son difíciles de localizar y se requiere una sensibilidad muy desarrollada pues es necesario utilizar técnicas de teleradiestesia para detectarlos. Es decir, si fuéramos con las varillas o el péndulo por encima de estos puntos, no los detectaríamos a no ser que diera la casualidad de habernos codificado específicamente para ello y que pasaramos casualmente por encima. Esta circunstancia hace que, incluso muchos expertos en geobiología no los consideren como algo que existe en la naturaleza. Por otro lado, aquellos que sí son capaces de identificarlos por sus excepcionales capacidades teleradiestésicas, como Epifanio Alcañiz, son reacios a pensar que se pueda revertir la polaridad, digamos así, de una geopatía. Mi opinión es que ambos están en en lo cierto y, además, existe una tercera opción, que es la de crear un vórtice de manera artificial.

¿En que baso esta afirmación?  Las famosas tres pirámides de Egipto en Giza, por ejemplo, se encuentran formando una posición que es un reflejo de la constelación de Orión vista desde la Tierra. Esta configuración, conociendo la extraordinaria aficción de los antiguos egipcios por la astrología, resulta excesivamente coincidente para ser casual, no hablemos ya de los tres vórtices que existen en las pirámides. Por tanto, podemos aventurar que dichos vórtices no son naturales, sino creados ad hoc ¿por quién? ese es otro cantar.

Aparte de esto, también es importante saber qué es un vórtice ó, al menos, a qué llamamos de esa manera. En realidad, parece ser que todo campo de energía donde existe un componente intencional, es decir, donde interviene un cierto nivel de conciencia, adquiere negantropía ó entropía negativa, un concepto negado por la segunda ley de la termodinámica y que, sin embargo, es la única explicación plausible a que vivamos en un universo tan absolutamente ordenado. La estructura de estos campos se encuentra sometida a un movimiento cíclico reproduciendo la forma de un toroide, un movimiento sinfín en forma de espiral tridimensional cerrada que recorre esta superficie. La energía circularía, por un lado, desde la superficie exterior hacia el norte magnético y, alcanzado este, recorrería una espiral con forma de remolino hacia el centro, como el agua de un desagüe. En este proceso se produciría una progresiva compresión de carga implosiva, aumento del orden estructural o negantropía, hasta alcanzar la singularidad en el centro, lo que en física llaman agujero negro si coincide en un punto. La entropía, por otro lado, sería también una fase explosiva del movimiento anteriormente citado, una parte imprescindible, ya que no se puede ordenar lo que ya está ordenado ¿correcto? (estaríamos hablando una expresion gráfica tridimensional del diagrama chino del Yin Yang, donde cada parte se convierte en su contraria en un movimiento cíclico permanente).


En condiciones normales, simples, un toroide tiene un canal de implosión y otro de explosión con una singulariadad en su centro, dejémoslo ahí. Cuando se trata de un organismo de alta complejidad, como el caso de un planeta y más aún, un planeta tan "activo" como el nuestro, es fácil que aparezcan vórtices secundarios como, en realidad ocurre. En el caso de planetas y astros en general el vórtice principal tiene una dirección axial N-S y los vórtices secundarios serían como "poros" (o portales) de respiración electromagnética (en el caso del sol, sin ir más lejos, podemos identificarlos visualmente en las denominadas "manchas" solares). De forma natural, estos vórtices surgen de forma espontánea y, aparentemente, aleatoria en los puntos en que existe una tensión determinada. Esta tensión necesaria se puede producir también por medio de técnicas o procedimientos voluntarios.

Por tanto, tenemos estas tres opciones. Bien encontramos un vórtice y lo aprovechamos (normalmente, no va  a ser el lugar más adecuado pero se puede aprovechar),


El Escorial

bien encontramos y lugar geopático y lo armonizamos o bien, de acuerdo con mi exposición, elegimos el sitio y creamos un vórtice artificialmente. En principio, lo más fácil es lo segundo ya que, cuando buscamos una geopatía, lo hacemos en un ámbito restringido y sabemos que la acumulación de varias alteraciones, casi siempre, es más geopatógena. Entonces ¿qué podemos hacer cuando nos encontramos con una geopatía? La respuesta es armonizar el lugar con operaciones de geopuntura, exactamente como hacian nuestros ancestros,...


y, exactamente, como hacen en la actualidad quienes desean acumular poder.

Vaticano

Washington

No obstante, nuestros ancestros eran más cuidadosos con las energías que manejaban y sumamente respetuosos con las leyes naturales, entendiendo que las mejores condiciones para que el hombre desarrolle sus actividades y sus facultades físicas, emocionales, intelectuales y espirituales dependen de la armonía que haya conseguido establecer con su entorno. Para ello, existían quienes se dedicaban enteramente al entendimiento de las leyes de la naturaleza y a estudiar las formas de relacionarse e interactuar con ellas. Llegado el punto en que se descubrió la forma de armonizar una alteración cosmotelúrica para convertir un lugar geopatógeno en un lugar de poder, empezaro a utilizarse estas configuraciones, primero en forma de menhires, la versión original de los actuales obeliscos que inundan los centros de poder mundiales, luego en forma de dolmen, taulas o puertas y, más adelante, en forma de configuraciones circulares, recintos de configuración astrológica y combinaciones de las anteriores hasta empezar a construir templos. Todos estos lugares sagrados se denominan también lugares de poder, entendiendo que el influjo energético que se activa en ellos puede concentrarse para que un personaje sea capaz de canalizar su intención y alinearla con la voluntad cósmica de un modo determinado. 


Existen multitud de configuraciones que pueden dar como resultado la armonización de una alteración telúrica, sin que exista una regla fija o predeterminada. Algo que resulta de suma importancia y difícil de asimilar con el intelecto es que, en este tipo de actuaciones, domina más la parte ritual, intencional y simbólica que la acción física en sí. Por ello, a los efectos de armonización de cualquier espacio, se requiere una preparación e intención adecuadas para producir unos efectos favorables. Afortunadamente, esos efectos son medibles y comprobables. Existen técnicas de acupuntura terrestre que pueden utilizar determinadas varas de especies vegetales en sustitución de las piedras. En todos los casos, lo importante es establecer un interface con la Tierra a modo de conexión energética. El funcionamiento de estos fenómenos daría para mucho más de lo que aquí se pretende abarcar y , sin embargo, su conocimiento resulta imprescindible para su aplicación.


Con el tiempo, la especialización de estas técnicas ha dado lugar a la introducción de la geometría como un ingrediente adicional de los lugares de poder, potenciando las energías propias del lugar con cualidades añadidas contenidas en la información geométrica. Sabemos que existen formas capaces de generar campos energéticos. Estos campos se forman a partir de las denominadas ondas de forma, una forma curiosa pero acertada de describir el fenómeno por el cual una forma es capaz de generar por sus geometrías internas, sus colores o por su simbolismo, sin más, un campo electromagnético. 


Como ya hemos dicho en varias ocasiones, cualquier campo de energía es susceptible de interferir sobre otros dentro de sus límites de influencia. Si, además, entendemos que cualquier forma de pensamiento genera una onda de forma-pensamiento capaz de interferir con la realidad que nos rodea, ésta se vuelve mucho más compleja de lo que aparenta.

martes, 5 de febrero de 2013

ARTICULO UNIVERSO HOLISTICO 57

Aquí os dejo el enlace al nuevo númerode la REVISTA UNIVERSO HOLÍSTICO  con el artículo que hemos publicado este mes, que se titula ¿QUE ES LA ARQUITECTURA SAGRADA?



Espero que os animéis a participar con vuestros comentarios en este o cualquier otro tema. Toda sugerencia será bien recibida. Gracias y espero que sea de vuestro agrado.

viernes, 25 de enero de 2013

INTRODUCCION A LAS ENERGÍAS TERRESTRES


Como ya se ha comentado anteriormente, existe una tradición milenaria en cuanto a la relación del hombre con las energías terrestres. La ciencia moderna que se ocupa de estudiar los campos electromagnéticos que interfieren con nosotros se ha venidoa denominar GEOBIOLOGIA y tiene mayor aplicación en su relación con el hábitat, algo de lo que nos ocuparemos más adelante. Dentro de la geobiología, la disciplina más interesante y no menos misteriosa, por cuanto los fenómenos que la acompañan, es la denominada RADIESTESIA como expresión moderna del cuerpo de conocimiento ancestral del Arte Zahorí, la Geomancia y otros nombres que se refieren a los mismos conceptos y principios.

(*) Para aquellos que deseen profundizar más en este conocimiento ancestral, les recomiendo visitar la completa web de mi amigo y maestro  Epifanio Alcañiz, sin duda, uno de los mejores radiestesistas de este país.

En cualquier caso, lo que me interesa destacar en esta breve introducción es qué son estas energías a que nos referimos, cómo nos afectan y de qué manera podemos detectarlas.

  • Lo primero que hay que saber es que todo, absolutamente todo, lo que constituye la realidad física en que nos desenvolvemos es energía en diferentes modos de expresión, rangos y frecuencias. De aquí pasaríamos a justificar esta afirmación a través de los postulados de la física moderna de los cuales, el más popular, es la famosa ecuación de Einstein que relaciona directamente la energía con la masa.
  • El segundo paso es  el concepto de campo, entendiendo por tal cosa el ámbito fisico en el que una fuerza o causa provoca un efecto. Pues bien, la energía no se distribuye indiscriminadamente por doquier, sino que actúa configurándose en campos de energía que dependen de una fuente que la emite. Los campos de energía tienen la capacidad de interferir entre sí, es decir, modificar las condiciones existentes en otros campos dentro de su ámbito de influencia.
  • Tercero, y esta es la clave del asunto, el vacío como tal no existe. Es decir, toda la energía, material o no, visible o no, de esta dimensión o de otras, materia, antimateria o materia oscura, todos los campos de energia y todas sus fuentes cohexisten sobre un tejido o campo común que las conecta. Es decir, todo lo que existe, está conectado entre sí. Es más, cada fragmento del espacio, cada minúscula porción del universo, contiene información de todo el conjunto, dado que la estructura del universo se basa en la geometría fractal. Es decir, el Universo es Holográfico. De momento, con estas pocas píldoras es suficiente para continuar.
Resumiendo, todo es energia, todo está en contínuo cambio y todo se comunica entre sí y con todo lo demás.


La Tierra es un cuerpo celeste y, como tal tiene un campo (ó varios) de energía propio y, a su vez, recibe energía de otros cuerpos celestes, estrellas, galaxias e infinidad de fenómenos energéticos del Universo. Todos estos campos que interactúan con la Tierra constituyen lo que llamamos energías naturales, unas emanan de ella y otras son recibidas del exterior, a las primeras las llamamos energías telúricas y a las segundas energías cósmicas.

El cuerpo humano, a su vez, tiene un campo energético (por simplificar. En realidad, son varios, según su función y características). Como hemos visto antes, los campos energéticos tienen la facultad de interferirse entre sí y de comunicarse (sin interferirse) a través de la red general del campo universal. Por tanto el campo energético humano interfiere pero, sobre todo, es interferido por otros campos energéticos. Normalmente, la interferencia energética no es detectada por nuestros cinco sentidos básicos y, por tanto, no somos conscientes de cómo nos afectan las energías que producen otros campos. Si nos metemos en el núcleo de un reactor nuclear, sentiremos los efectos devastadores que genera la ionización electromagnética de los materiales que constituyen nuestro organismo, pero no la radiación en sí misma, y lo sentiremos porque es un efecto inmediato ya que, si fuera diferido o de actuación más lenta, como ocurre en el caso de las bajas frecuencias, no seríamos capaces de detectarlo, salvo por los efectos a medio o largo plazo. Lo que no podemos obviar es que dichos efectos se producen, porque así es.

Si tuviéramos un sexto (ó enésimo) sentido que nos permitiera percibir la interferencia electromagnética, estaríamos en mejor disposición para valorar la información que nos transmiten otros campos energéticos, de saber si esta energía es buena o mala para nosotros y, por tanto, saber si debemos o no estar expuestos a ella ¿cierto?

Pues bien, ese sentido existe y es un aspecto del llamado sentido kinestésico (Hablaremos más extensamente de ello en otro momento). Por lo pronto, basta con asimilar los conceptos y entender que este sentido, que llamamos también sentido radiestésico, más específicamente en nuestro campo de interés, ya que lo primero se aplica mejor a la kinesiología terapéutica y el sentido del movimiento. Este sentido permite, en lo que a nosotros nos interesa, a través de reacciones neuromusculares inconscientes, tener acceso a la información de los campos interferentes con el nuestro e, incluso, de otros que no interfieren y que se comunican con el nuestro a traves de la red del campo universal. Los mecanismos a través de los cuales podemos interpretar estos movimientos inconscientes pueden ser, a su vez, dirigidos por la conciencia o no. Por ejemplo, en caso de un terapeuta, puede medirse el acortamiento involuntario de un brazo ante un estímlo físico, químico o emocional y, en el caso de un radiestesista, el movimiento de un instrumento, por ejemplo un péndulo o una horquilla de avellano, cuando  el cuerpo se ve interferido por lo que se está buscando detectar. En realidad, nuestra espina dorsal y el sistema hipotalámico ejercen la función de antena colectora para detectar variaciones en nuestro campo electromagnético por interferencia de otros campos.


Por último, para detectar lo que buscamos es necesario establecer un sistema de interlocución entre nuestro sistema nervioso y las señales que recibimos. Es decir, la información necesita ser codificada o, mejor dicho, tenemos que establecer un filtro, una forma de sintonizar la antena para recibir únicamente el canal seleccionado y no todos a la vez. Esto se realiza de la misma forma que al sintonizar una radio, emitimos una frecuencia y, cuando ésta entra en resonancia con la que estamos buscando, la amplificación de la señal es recogida por el aparato, en nuestro caso la sintonización de la señal es mental. Si, habeis leido bien, la mente genera una forma de onda que permanece mediante la atención sostenida en lo que estamos queriendo detectar de forma que, cuando la señal nos llega en esa frecuencia de información, es amplificada actuando sobre el sistema nervioso y produciendo un movimiento involuntario de la musculatura que, a su vez, es amplificado por el instrumento en cuestión. De este modo, una señal imperceptible se amplifica varias veces hasta hacerse visible por el movimiento físico del instrumento.


Dejemos esto reposar...

domingo, 9 de diciembre de 2012

BATALLA FINAL CONTRA LOS C.E.M.

El ser humano está constituido, entre otras cosas, por un campo electromagnético que llamamos CUERPO ENERGÉTICO. Este campo energético interactúa con otros campos o cuerpos que nos rodean de forma natural. Digamos que se trata de una interacción biocompatible. Los campos naturales proceden de los elementos naturales, como es lógico, los minerales, los vegetales y los animales, y cada uno de ellos emite una frecuencia y una intensidad determinada. 
(*) C.E.M. Campo Electro Magnético

También existen campos de energía colectivos que pertenecen a una agrupación geológica determinada o a una especie vegetal o animal, en este último caso, estos campos nutren una especie de conciencia colectiva que permite, entre otras muchas cosas, florecer a toda una especie al unísono (como ocurre con algunas especies de bambú que florecen en China y en un Jardín Botanico de Londres en el mismo momento, con la curiosidad de que este acontecimiento se produce únicamente cada 500 años). Por supuesto, existe un campo mucho mayor, que es el cuerpo energético de la Tierra que lleva asociada su propia conciencia.

Todo lo que vive en la Tierra, la estructura energética de la vida, se nutre de dos tipos de radiaciones, unas que emanan de ella hacia el cosmos, llamadas energías telúricas, y otras que recibimos de los astros que nos rodean y que llamamos energía cosmica. La intercacción equilibrada de ambas permite que la vida se desarrolle y prolifere adecuadamente y cualquier alteración en el rango bioenergético adecuado para una especie puede provocar que esta especie desaparezca en el transcurso de un determinado tiempo si estas condiciones se mantienen alteradas de forma constante o prolongada.


Casi todos los seres vivos, a excepción de los humanos modernos, lidian con las alteraciones de las energías cosmotelúricas de una forma muy sencilla, apartándose de ellas, ya que son sensibles a las mínimas variaciones que se producen y, por tanto, viven y, sobre todo, descansan sobre lugares adecuados a sus necesidades biológicas. Hablaremos en otro apartado acerca de cómo tratar con estas energías, que requieren un enfoque específico.
Por otro lado existen, más que nunca en nuestros tiempos, una ingente cantidad de NUEVAS FUENTES  emisoras de Campos Electro Magnéticos que interfieren con nuestros campos de energía de forma indiscriminada, produciendo alteraciones en los mismos sin que tengamos conocimiento ni control sobre los efectos que producen. Parecería una nimiedad si no estuvieramos seguros que la realidad acerca de los efectos que provoca la interferencia de estas radiaciones con nuestro campo energético es deliberadamente ocultada debido a la presión corporativa o lobbying que ejercen compañias cuyos suculentos negocios dependen de irradiarnos sin compasión las 24 horas del día.


El siguiente documental es una muestra, en primer lugar, de cómo está la situación para quien no la conozca, que es mayoría pero, sobre todo, representa una ventana a la esperanza dado que, gracias a las recientes acciones legales, contamos con instrumentos jurisprudenciales adecuados para exigir el desmantelamiento de la inmensa mayoría de las instalaciones que nos perjudican, como sabrán ver quienes tengan la paciencia y el interés de visualizar el documental completo. A partir de aquí queda en manos de asociaciones, agrupaciones y colectivos organizar la OFENSIVA FINAL a base de la acción legal sistemática necesaria para romper el silencio de la administración y forzar las medidas para corregir la actual situación de INSALUBRIDAD PUBLICA.

Que lo disfruten (hacer clic sobre el documental para activar el enlace).

miércoles, 21 de noviembre de 2012

ORIGEN DE LA ARQUITECTURA SAGRADA

Desde que la civilización existe, el hombre ha intentado codificar de algún modo el mundo que le rodea. La capacidad de abstracción es una cualidad exclusiva de la mente humana y, de este modo, en nuestra evolución se manifiesta dicha intención de forma temprana mediante el dibujo esquemático de figuras. Este ser humano es inicialmente consciente y sensible del mundo que le rodea, se encuentra profundamente enraizado en la Tierra y es capaz de percibir la realidad presente con todos sus sentidos, incluido las energías de la tierra y el cosmos así como las emitidas por los seres vivos e, incluso, es capaz de reconocer la vibración excepcional de determinados lugares. 
El hombre, en esta etapa inicial, también se hace consciente de forma empírica del poder de proyección del pensamiento, que se manifiesta en la realidad física a través del desarrollo de determinados rituales. Este conocimiento antiguo hace menos de 100 años que el hombre "moderno" ha redescubierto a través de la física cuántica, pero volvamos al inicio. En estas condiciones, el hombre primitivo se apercibe de que la ejecución de sus rituales en determinados lugares, donde se "siente" una energía más intensa, ésta va acompasada de una elevación de su estado de conciencia y de una estadística más favorable a los objetivos del ritual, motivo por el cual, comienza a considerar esos espacios naturales como lugares sagrados. Cuando la construcción efímera, con materiales orgánicos y barro da paso a la utilización de la piedra, nuestro ancestro toma conciencia del efecto que produce determinada disposición de las piedras ancladas al terreno, las cuales son capaces de producir alteraciones sensibles en los campos de energía, ya de por sí intensos, de estos lugares. En algún punto, este conocimiento se comienza a desarrollar en secreto, en el ámbito de una figura especializada dentro del grupo, deja de ser conocimiento popular para convertirse en conocimiento oculto y se empieza a transmitir de forma oral únicamente a aquellos iniciados que son elegidos para adquirirlo.


Este brevísimo resumen nos lleva al desarrollo de la arquitectura sagrada que se conoce desde el origen de las civilizaciones antiguas, pasando por Egipto, Mesopotamia, Grecia, China, India, etc hasta llegar a Roma, llegando a convertirse en uno de los secretos mejor guardados de la Iglesia Católica y las sociedades masónicas.

El hecho de que este conocimiento haya sido, y aún es, deliberadamente ocultado a los ojos públicos ha privado a la humanidad en general y a los arquitectos e ingenieros (no iniciados) en particular de una herramienta con un potencial extraordinario. Las investigaciones concienzudas de abnegados científicos y aficcionados autodidactas ha generado un cuerpo documental muy importante aunque bastante heterogéneo que nos aproxima a lo que puede ser este conocimiento. Las nuevas tecnologías, los desarrollos científicos y el creciente interés por estos temas hacen que exista ya un fundamento suficiente que permita ensayar y monitorizar por diferentes metodologías las soluciones arquitectónicas de forma sistemática. No obstante, siempre debe tomarse la información recibida con prudencia e ir contrastando los resultados de forma empírica con las herramientas que vamos adquiriendo.

Los factores fundamentales que intervienen en la arquitectura sagrada son.
  1. La estructura bioenergética del lugar.
  2. La Geometría.
  3. Los materiales.
  4. Las condiciones orográficas y ambientales.
  5. Las diferentes frecuencias y niveles energéticos que interactúan.

Una Parte de la enseñanza oculta, tal vez la más oculta de todas, es precisamente el desarrollo de esta capacidad de percepción que habilite el uso de facultades que permiten alterar la realidad física mediante ciertas actuaciones arquitectónicas. Este es uno de los aspectos de la "piedra filosofal" de los alquimistas pues, de nada sirve tener el conocimiento analítico de ciertos mecanismos si no se adquiere la comprensión profunda de su funcionamiento. La mente, por si misma, no puede abarcar la esencia de ciertas verdades sino únicamente su forma y, como suele decirse en PNL "el mapa no es el territorio".

En sucesivos post iremos ofreciendo algunas claves de esta ciencia y la forma de integrarla en nuestro aprendizaje y evolución personal y profesional.

viernes, 16 de noviembre de 2012

HACIA UNA REALIDAD INTEGRATIVA

En esta época de cambio de ciclo por la que transitamos muchas torres caerán, muchas murallas serán derribadas y muchas maravillas serán reveladas. 


Los ciclos cósmicos son una realidad astrofísica contrastada y, por tanto, los flujos de energía que los acompañan modifican sus cualidades permanentemente. Actualmente nos hayamos en la transición de la Era de Piscis a la de Acuario, lo cual no es nada esotérico sino que nos indica, simplemente, que nuestro sistema solar recibirá durante un periodo de tiempo largo la energía correspondiente a su posición relativa dentro de la Via Láctea en este periodo. 


Habiendo llegado la ciencia, hace ya muchos años, a la conclusión de que todo lo que existe en el universo puede reducirse a energía en diferentes niveles de "condensación" y que todo campo de energía es susceptible de ser interferido por otro, en determinadas condiciones, es fácil entender que, cuando la energía que corresponde a un ciclo cósmico se modifica, su interferencia con las diferentes energías que constituyen nuestra realidad de, como resultado, una nueva versión de esta realidad. Los seres humanos no somos ajenos a estas influencias, como tampoco la Tierra y el resto de los seres que la habitan, por no irnos muy lejos. Un ejemplo muy evidente de estos efectos lo podemos comprobar en la creciente intensidad de la actividad electromagnética del sol.


No entraremos en complejidades, de momento, pero quede esta breve exposición como apoyo al contenido propositivo del presente artículo. La idea que se pretende transmitir es que no importa cuanto esfuerzo nos haya costado construir el status quo de la "realidad vigente", lo que nuestros "educadores" nos hayan enseñado, lo que la religión haya influido en nuestra visión del mundo, los "valores" que la cultura y la economía hayan hecho cristalizar en nuestras mentes, las autolimitaciones a que hemos sido inducidos por la sociedad, nada de esto importa porque todo ello obedece a un paradigma con fecha de caducidad. 

La metáfora del supermercado.

Esta crisis que vivimos podría ser una señal de que la fecha de consumo del "producto" ya ha vencido y se nos está echando a perder en la nevera. Se puede intentar congelar pero nunca se volvera a poder consumir. Necesitamos adquirir un nuevo producto si no queremos arriesgarnos a morir intoxicados por el viejo y, para ello, debemos tomar conciencia progresiva de sus cualidades a fin de poder reconocerlo e integrarlas.

Es necesario abandonar el viejo paradigma para permitir que el nuevo ocupe su lugar. Los acontecimientos dramáticos que vivimos tienen relación con el asunto del congelador, comentado anteriormente. Si nos involucramos demasiado en ellos generamos la resistencia al cambio y contribuimos a que sus efectos se prolonguen más tiempo.

Una característica importante de la nueva Era de Acuario corresponde al desarrollo de la individualidad, mientras que la anterior Era de Piscis daba prevalencia a la pertenenecia al grupo. Podemos reconocer en ella, desarrollo de identidades corporativas en todos los aspectos de la vida, sean equipos de fútbol, multinacionales, partidos políticos, religiones o grupos de amigos de los brotes de alfalfa. El ser humano necesita..., necesitaba, la pertenencia a un grupo. La evolución requiere una transición hacia la individualidad previo paso por su necesaria vinculación a los diferentes grupos. La individualidad, para poder desarrollarse, necesita una redefinición de la cosmología existente hacia un todo inclusivo. De esta manera, el indivíduo no necesita pertenecer a un grupo pues toma conciencia de la unidad de todo lo que le rodea y se siente integrado en esta realidad.

Dejemos que esto repose...